Financiar recompra de deuda: quemar los 5 cambios en el medio tiempo

El gobierno mexicano emitió 6 mil 300 millones de dólares en bonos para aliviar presiones de liquidez y mejorar vencimientos.

Financiar recompra de deuda: quemar los 5 cambios en el medio tiempo

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Muchas decisiones resuelven un problema presente sacrificando o poniendo en riesgo el futuro. Esta semana vimos un claro ejemplo. El gobierno de México colocó 6 mil 300 millones de dólares en bonos en los mercados internacionales, en una operación que forma parte de una estrategia para financiar la recompra de deuda externa.

¿Qué significa esto? El gobierno emitió nueva deuda, con vencimientos más largos y tasas más altas, para pagar obligaciones que vencen en el corto plazo. Esto permite aliviar presiones inmediatas de liquidez y mejorar el perfil de vencimientos. Es decir, se gana tiempo. Pero el tiempo no es gratis: implica el pago de intereses durante más años.

Esta semana, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) colocó 4 mil 800 millones de dólares en un bono a 11 años con un cupón de 6.25%, y además reabrió un bono con vencimiento en 2056 por mil 500 millones de dólares, con una tasa de 6.75%. En términos simples: la deuda se mantiene igual en su monto de capital, pero se extiende en el tiempo, lo que implica pagar intereses por más años y aumentar el costo financiero.

¿Qué es el costo financiero? Es lo que el país destina cada año al pago de intereses de la deuda. Actualmente, representa más del 15% del presupuesto federal. Para ponerlo en contexto: es un monto equivalente a toda la inversión pública en infraestructura, e incluso superior a lo que se gasta en sectores como educación o salud.

Para entenderlo mejor, pensemos en un ejemplo cotidiano. Es como una persona que hace diez años pidió un préstamo a pagar en una sola exhibición al final del plazo, cubriendo intereses cada año. Al llegar el momento de pagar el capital, en lugar de liquidarlo con recursos propios, solicita un nuevo préstamo para cubrir esa deuda, extendiendo el plazo otros diez años. La deuda no crece, pero el compromiso de pagar intereses se prolonga.

La pregunta clave es: ¿en qué se utiliza ese dinero? Este es el debate de fondo. La teoría económica sugiere que el endeudamiento público debe destinarse a inversión productiva: infraestructura, proyectos que generen crecimiento o ingresos futuros que permitan pagar esa deuda sin comprometer las finanzas públicas.

La analogía futbolística ayuda a entenderlo con claridad. Imaginemos a un equipo que está siendo ampliamente superado. Corre detrás del balón, se desgasta físicamente y no logra imponer condiciones. El técnico decide hacer los cinco cambios al medio tiempo para refrescar al equipo. En el corto plazo, la decisión puede funcionar: los jugadores entran con energía, el equipo compite mejor y logra sostener el partido.

Pero el problema de fondo sigue. No se corrigió el sistema táctico ni la forma de jugar. Simplemente se ganó oxígeno, pero la inferioridad permanece. Y conforme avanza el segundo tiempo, el equipo vuelve a desgastarse, pero ahora sin cambios. No hay margen de maniobra. No hay forma de ajustar. Es cuestión de tiempo para que el rival lo refleje en el marcador.

Eso mismo ocurre con la estrategia de financiar la recompra de deuda, cuando no viene acompañada de cambios estructurales. Se obtiene liquidez, pero se compromete el futuro con un mayor costo financiero

El verdadero debate no está en si la medida es buena o mala, pues técnicamente es una herramienta válida y utilizada incluso por grandes empresas, sino en el destino de los recursos y en la existencia de una estrategia clara para reducir la carga financiera en el tiempo. 

En economía, como en el futbol, no se trata sólo de sobrevivir el primer tiempo, sino de tener con qué competir hasta el minuto 90.

Jesús Vaca Medina

Doctor en Estudios Fiscales

@jesusvacamedina

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