México busca ofrecer seguridad industrial y desarrollo tecnológico para que Estados Unidos considere indispensable su participación en el T-MEC.
La oferta que México debe poner sobre la mesa

Contexto
Para México resulta insuficiente presentarse como la base manufacturera regional de menor costo, en tanto Estados Unidos define seguridad económica, empleos industriales, control tecnológico, cadenas de suministro confiables y menor dependencia de China, para fortalecer su economía y diversificar sus necesidades.
Esto requiere el cambio de la posición mexicana hacia una demostración de que el debilitamiento del T-MEC tendría consecuencias directas para empresas, trabajadores y consumidores.
¿Qué debe ofrecer México para convertirse en un socio difícil de sustituir?
1. Construir una industria verdaderamente regional: se requiere un verdadero programa de sustitución de importaciones, identificando sectores donde Norteamérica mantiene dependencias sensibles y desarrollar capacidad productiva dentro de México, Estados Unidos y Canadá, como para el caso de los semiconductores de uso industrial, autopartes, equipo médico, transformadores, medicamentos, baterías,minerales procesados y todos aquellos que puedan integrarse en corredores regionales.
Con esto, México aportaría, además de la capacidad manufacturera, su ubicación y personal especializado, en tanto Estados Unidos aporta tecnología, financiamiento y demanda.
El argumento será que una fábrica estadounidense abastecida por proveedores mexicanos es más segura que una cadena dependiente de sus contrapartes geopolíticas.
2. Más contenido regional con corresponsabilidad
México puede discutir reglas de origen más estrictas, siempre que la negociación no se reduzca a elevar porcentajes.
Cada nueva exigencia tendría que estar acompañada de un paquete integral, con inversión, capacitación, transferencia tecnológica y desarrollo de proveedores, para crear una industria regional más sólida.
En este sentido, se requiere crear medidas como un fondo que integren los tres países, para impulsar pequeñas y medianas empresas en las cadenas automotriz, aeroespacial, electrónica y médica, o en las que se definan como prioritarias.
México requiere demostrar que una planta instalada en su territorio también genera pedidos de insumos, maquinaria, software, servicios, componentes y tecnología producidos en Estados Unidos.
3. Reglas claras con Asia
Ante la preocupación estadounidense por la inversión asiática, México debe contar con controles serios, sin renunciar a su capacidad de atraer capital de aquel país, y sabiendo que no toda inversión extranjera representa el mismo riesgo. Por ejemplo, una empresa que construye una planta genera empleos, desarrolla proveedores, paga impuestos y realiza una transformación productiva real; se necesita un sistema de trazabilidad que permita distinguir entre inversión productiva y triangulación comercial, con lo que se atendería la preocupación de Estados Unidos.
4. Seguridad regional
La seguridad ya forma parte del costo del T-MEC, por lo que el robo de mercancías, extorsión, control criminal de carreteras y retrasos fronterizos afectan directamente la competitividad de Norteamérica, no sólo de México.
Así, se vuelve necesario que la oferta mexicana incluya corredores logísticos protegidos, aduanas modernas, vigilancia coordinada y protocolos contra el tráfico de armas, drogas, personas y mercancías ilícitas, a manera de infraestructura económica y con el objetivo de beneficiar a la cadena de ambos países.
5. Energía para la integración
México debe ofrecer electricidad suficiente, confiable y competitiva; esto es, incluir redes fronterizas, almacenamiento, gas natural, energías renovables y modernización de la transmisión como fortalecimiento de la capacidad industrial básica, sin renunciar a la soberanía energética.
Conclusiones
México debe dejar de vender únicamente acceso comercial y comenzar a ofrecer seguridad industrial para los corredores económicos.
Se puede aceptar mayor trazabilidad y contenido regional, a cambio de inversión, tecnología y certidumbre de largo plazo.
La propuesta mexicana debe generar beneficios visibles dentro de Estados Unidos y estructurar intereses locales que tengan mayor dependencia de la relación con México, posicionando al T-MEC como una ventaja política sin costo económico.
La discusión debe centrarse en lo que México puede ofrecer para que Estados Unidos concluya que competir sin México sería más complejo.
@AlexPulidoG
