La política rancia impregna el España-Francia

El presidente Pedro Sánchez condenó el racismo tras las polémicas declaraciones de Rajoy y destacó la importancia de la inclusión en España.

La política rancia impregna el España-Francia

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Sergio Bibriesca

X: @SergioBibriesca

El duelo entre España y Francia llega sazonado este martes con el antecedente de las palabras del expresidente del Gobierno español Mariano Rajoy. Presa de un pensamiento rancio de la falange española, el político publicó el sábado una columna en el diario El Debate –propiedad de la Asociación Católica de Propagandistas– en la que señala que les Bleus tienen "una plantilla de altísimo nivel. Eso sí, sin franceses. Y está jugando muy bien. Serán un adversario formidable".

No ahonda más en el "sin franceses", pero esas dos palabras encendieron una ola de críticas –justificadas– desde Francia y otras latitudes. El ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, respondió ayer que su país "no tiene color de piel" y que "cualquier afirmación en sentido contrario es una estupidez, racismo o una combinación de ambas cosas".

El líder del Partido Socialista francés, Olivier Faure, dijo en X que "la selección francesa está formada únicamente por franceses. Francia no es una nación étnica; no tiene un color de piel ni una religión. Es una nación política unida en torno al lema republicano. Aunque eso moleste a la derecha racista".

La embajada de Francia en Madrid también respondió en redes sociales a las palabras de Rajoy: "Todos los jugadores de la selección francesa son franceses. De los 26 convocados, 23 nacieron en Francia. Los tres nacidos en el extranjero también tienen la nacionalidad francesa".

Todo este cruce llega días después de que la relación entre Francia y España sufriera un pequeño revés en el Senado español cuando el PP (partido de Rajoy) y Vox bloquearon el Tratado de Amistad y Cooperación entre ambos países firmado en 2023 y contra el que presentaron un recurso de inconstitucionalidad. 

En España, como sucede en México, se usa cualquier tema para lanzar dardos entre la clase política. Pedro Sánchez, actual presidente del Gobierno español, aprovechó para atizar a su antecesor. "Hay quien todavía mide la pertenencia por el apellido, el lugar de nacimiento o el color de piel. Otros la medimos por el arraigo a un país y la voluntad de contribuir a él", indicó en un mensaje en X. Sobre su país, agregó que "España es de quien la ama y la trabaja, no de quien la avergüenza con declaraciones xenófobas. Francia, nos vemos en semifinales. Que gane el mejor y que pierda el racismo".

En España, ese fenómeno es estructural y afecta principalmente a las personas migrantes y las minorías étnicas. Varios estudios señalan que los colectivos más afectados son las comunidades magrebíes, negros, gitanos y poblaciones latinoamericanas, quienes frecuentemente enfrentan discriminación institucional, laboral y social.

Hace un año, Torre Pacheco, una localidad en Murcia de 40 mil habitantes, vivió episodios en los que grupos de ultraderecha, armados con bates y machetes, atacaron o amenazaron a los extranjeros en los barrios donde viven –30 por ciento de la población es inmigrante–.

Además, el país enfrenta un racismo institucional con una ley de extranjería que las lleva a vivir en situación irregular y limita sus derechos de participación política, y hay múltiples denuncias por discriminación en servicios públicos de salud y educación, limitando el acceso a una atención justa y respetuosa.

En el futbol también se han visto hasta el cansancio escenas de racismo. Lo vivió Hugo Sánchez. Le llovían gritos de "indio". Aguantó con piel muy gruesa y triunfó. A Dani Alves le aventaban plátanos desde la tribuna y hacían gestos similares a los de los monos cada vez que tocaba el balón cuando el Barcelona visitaba alguna cancha. Todo por la pigmentación de la piel, en pleno siglo 21. En ese país, 37 por ciento de los negros asegura haber experimentado discriminación y racismo.

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