La roja a Balogun, un asunto de Estado

La FIFA anuló la tarjeta roja a Balogun tras la revisión independiente, pese a la impugnación de Bélgica por la elegibilidad del jugador.

La roja a Balogun, un asunto de Estado

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Sergio Bibriesca

X: @SergioBibriesca

"Vi la jugada, y soy una persona que ama el deporte, yo fui deportista, yo entiendo el deporte, y eso no fue falta", dijo el presidente de Estados Unidos –sí, el presidente de Estados Unidos–, Donald Trump, sobre la roja a Folarin Balogun. Así, el republicano justificó la llamada que le hizo a su amigo Gianni Infantino, presidente la FIFA, para que "revisara" la suspensión del goleador estadounidense, que le hubiera impedido jugar el lunes ante Bélgica por los octavos de final del Mundial.

La suspensión –injusta o no– fue avalada por el árbitro y el VAR en el juego ante Bosnia por los dieciseisavos de final y se convirtió en un asunto de Estado. Horas después de la llamada, el dueño del balón a nivel mundial anunció que Balogun podría estar habilitado para jugar.

Si la FIFA se negaba a la petición de Trump, la Casa Blanca –sí, la Casa Blanca– había armado un grupo de abogados de élite para dar batalla. Un periodista estadounidense, Clay Travis, informó que el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, y Andrew Giuliani, director del grupo de trabajo del gobierno de Trump para el Mundial, reclutaron a varios juristas. Señalaban que el uso de una repetición slow motion violaba las normas de la competición. Finalmente, un comité independiente a FIFA revisó la actuación del árbitro y anuló la tarjeta roja en apego al artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA.

No obstante, la federación de Infantino pasó por encima de sus estatutos, pues los artículos 14, 15 y 19 no permiten la intervención gubernamental en ninguna de sus disposiciones ni de sus federaciones miembro.

Eso sí, cuando Bélgica, rival de Estados Unidos en octavos, presentó un recurso, la FIFA lo rechazó: "La solicitud se consideró inadmisible por el hecho de que la Real Federación Belga de Futbol no es parte en el procedimiento y, como tal, carece de legitimación para recurrir la decisión".

Por ello, Bélgica impugnó la elegibilidad de Balogun, que durante el juego no pesó, aunque provocó la falta que significó el empate transitorio de Estados Unidos. De poco sirvió. Bélgica encontró su mejor momento en el Mundial y superó con facilidad al último anfitrión que seguía vivo. Ganó 4-1, y el último gol lo convirtió Romelu Lukaku, hijo de congoleños y quien ha sufrido múltiples actos de racismo. Al celebrar, bailó al estilo Trump en sus actos públicos. Poesía.

La rectificación es inusual en la historia de las Copas del Mundo. Tal fue el escándalo, que el mismo Joseph Blatter, expresidente del órgano rector del futbol mundial, acusado de lacompra de votos para otorgar los Mundiales de Rusia 2018 y Catar 2022, arremetió contra Trump y la FIFA: "Las tarjetas rojas no se anulan por llamadas telefónicas políticas. Se anulan por reglas, evidencia y organismos independientes. Si un presidente de EU interviene con el presidente de la FIFA –y un jugador es repentinamente absuelto antes de un partido de eliminación directa en la Copa del Mundo–, la pregunta es inevitable: ¿quo vadis (a dónde vas), FIFA? El futbol nunca debe convertirse en un patio de recreo para el poder político".

El único antecedente tiene 64 años, cuando en el Mundial de Chile 62 se produjo un indulto al jugador más desequilibrante del torneo: Garrincha, quien se iba a perder la final ante Checoslovaquia. Como ahora, también los hilos políticos se movieron, pero desde Brasil. El primer ministro del país en aquel entonces, Tancredo Neves, trató de convencer al presidente de la FIFA en aquellos tiempos, Stanley Rous, de que el mejor futbolista del torneo debía estar presente en aquella final, en la que ganaron 3-1 y obtuvieron su segunda corona mundialista, con Garrincha en el campo.

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