El astro argentino superó récords históricos y rindió homenaje a la historia del fútbol mundial.
Messi se hizo eterno


Por: Sergio Bibriesca
Ya está. La discusión se acabó, ¿no? Messi se pudo ir con otro triplete ayer, pero no quiso. Prefirió hacerlo un poco más difícil. Rozando los 39 años, Messi volvió a cumplir con una actuación memorable en un Mundial. Metió dos ayer –en el 40° aniversario de la Mano de Dios y el Gol del Siglo del otro 10– y dejó como anécdota al alemán Miroslav Klose, y él mismo, a base de nunca bajar la guardia, ya se hizo eterno.
En la transmisión en inglés, Zlatan Ibrahimović y Thierry Henry se rindieron ante la Pulgatras el primer gol. Excompañeros del argentino en el Barcelona trataban de explicar lo que el 10 sigue haciendo.
Ese primer gol hizo recordar una frase que fue acuñada en Cataluña hace unos años –eñe eñe eñe–: "Pase de Alba y gol de Messi". Una jugada que se repitió hasta el cansancio en el Barcelona, como aquella en el último minuto en el Santiago Bernabéu, cuando el argentino remató un clásico en 2017 y levantó soberbio su playera ante el público merengue. Ese acto de rebeldía ya esbozaba el carácter que hoy muestra.
El segundo tanto fue de hambre. Con todo lo ganable ganado, tomó la pelota y desbordó por derecha. Habilitó a Julián Álvarez, que falló. Leandro Paredes tomó el rebote con el portero fuera de sitio y tres defensores para impedir la caída. Paredes pudo disparar, pero se la dio al 10. Lo intentó una vez, tras un par de gambetas, pero le taparon; sin embargo, no dejó de ver el balón y, como si fuera la primera pelota de su vida, la siguió con la mirada. Fue por ella al piso, se barrió y anotó el segundo.
Al final del partido, propios se acercaron y lo abrazaron, pero lo más llamativo era la reacción de los austriacos al final. Esperaban turno para saludar. Estrechar la mano de la historia.
Cinco goles en dos partidos. Ya como máximo goleador en los Mundiales, en las entrevistas tras el juego, con la adrenalina que mostraba a tope en la cancha y luego del hito conseguido, parecía que estaba respondiendo un día cualquiera. Tranquilo, mesurado.
Aquel chico que tuvo que dejar su país a sus 12 años para seguir el tratamiento que necesitaba para crecer esos centímetros que necesitaba para crecer en el mundo del futbol entra ya en la historia de los jugadores que hoy son recuerdo, algunos a color, otros en blanco y negro y algunos más en sepia, como el propio Klose, Ronaldo, Gerd Müller, Just Fontaine y Pelé. En 30 años volveremos a mirar en YouTube o algo parecido lo que ha hecho en Copas del Mundo. Seis Mundiales, 18 goles. Un título mundial y un subcampeonato –hasta ahora–.
Pero se irá pronto de esta vitrina. Durante años, será el espejo de cada novedad y la referencia obligada, así como él fue el nuevo Maradona, pero ya es sólo Messi. ¿Cuándo saldrá el próximo Lio?
Seguramente quedará atrás en este Mundial o el que sigue en la cima de los goleadores de las Copas del Mundo. Kylian Mbappé, que ayer anotó dos, lo va a superar, con lo que haga en este o en dos más. Hace unos días el francés comentaba que, en un entrenamiento, estaba compitiendo en disparos desde el mismo punto con Neymar y varios más del PSG, y que él y el brasileño eran los mejores: que convertían seis o siete goles sobre nueve tiros. "Y entonces llegó Messi e hizo nueve veces el mismo gol, parecía que estaba dando un pase al arco, una tras otra, todas iguales. No lo podíamos creer, es otra cosa", dijo.
Messi es alegría y admiración; luego será nostalgia y añoranza.
X: @SergioBibriesca