La Secretaría de Economía de México y la USTR de Estados Unidos establecen un comité para revisar el Capítulo 12 del T-MEC, buscando mejorar la compatibilidad regulatoria y fortalecer la integración manufacturera regional.
Redefiniendo la integración económica de Norteamérica

Un acuerdo técnico alcanzado entre México y Estados Unidos durante la últimaronda de revisión del T-MEC (15 al 17 de junio en Washington) podría convertirse en uno de los movimientos más relevantes para la competitividad regional en la próxima década, en un entorno marcado por la relocalización de cadenas productivas, competencia tecnológica con Asia y búsqueda de mayor seguridad económica, donde las decisiones regulatorias pesan tanto como los propios aranceles.
El mensaje es claro: la próxima etapa del T-MEC girará en torno a la capacidad de América del Norte para funcionar como una sola plataforma productiva y en ese entorno surgió el acuerdo para establecer un comité de revisión de la implementación del Capítulo 12 del tratado, una medida que podría reducir costos, acelerar inversiones y fortalecer la integración manufacturera regional.
El acuerdo silencioso que puede transformar la competitividad regional
La Secretaría de Economía de México y la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) anunciaron el respaldo conjunto para crear un comité encargado de revisar la implementación del Capítulo 12 del T-MEC, relativo a los Anexos Sectoriales y así mejorar la compatibilidad regulatoria entre ambas economías.
Aunque el tema ha recibido poca atención, su alcance es considerable. El Capítulo 12 regula aspectos vinculados con sustancias químicas, cosméticos, tecnologías de información y comunicación, eficiencia energética, dispositivos médicos y productos farmacéuticos. Una mejor armonización regulatoria permitiría reducir duplicidades, acelerar certificaciones, simplificar procesos de cumplimiento y facilitar el comercio en industrias estratégicas.
La decisión también refleja una evolución en la lógica del tratado, ya que se buscaría garantizar que los beneficios económicos permanezcan dentro de Norteamérica, fortaleciendo cadenas regionales de suministro frente a competidores externos. Durante la ronda de Washington también se discutieron reglas de origen, seguridad económica, agricultura, trabajo, medio ambiente y sectores industriales clave como automóviles, acero y aluminio.
Trump y la presión sobre el futuro del acuerdo
El presidente Donald Trump afirmó recientemente que preferiría no mantener el T-MEC y sostuvo que México y Canadá deben ofrecer mejores condiciones a Estados Unidos. Sin embargo, más allá de la contundencia del discurso político, los hechos muestran una realidad distinta, ya que mientras Trump cuestiona públicamente la conveniencia del tratado, los equipos negociadores continúan avanzando en áreas concretas de cooperación económica y regulatoria. La continuidad en las negociaciones sugiere que la administración estadounidense mantiene una estrategia dual: elevar la presión política mientras impulsa ajustes que favorezcan una mayor regionalización productiva.
La principal crítica de Trump se relaciona con el déficit comercial estadounidense y con la percepción de que parte de la manufactura se ha desplazado fuera de Estados Unidos, aunque la nueva agenda de revisión parece más orientada a reconfigurarlo para favorecer sectores considerados estratégicos para la seguridad económica estadounidense, como reglas de origen más estrictas, supervisión de inversiones sensibles y mayores requisitos de contenido regional.
Una señal estratégica para inversionistas
La creación del comité del Capítulo 12 constituye uno de los primeros resultados tangibles de la revisión del T-MEC y ofrece una lectura relevante para inversionistas y empresas multinacionales, debido a que la compatibilidad regulatoria es un factor tan determinante como los incentivos fiscales o los costos laborales, que resulta en menos fricción regulatoria e implica cadenas de suministro más eficientes, menores tiempos de comercialización y mayor certidumbre para nuevas inversiones.
De cara a la revisión formal que comenzará el 1 de julio, el acuerdo alcanzado entre México y Estados Unidos envía una señal de continuidad institucional pese a las tensiones políticas, con ánimo de redefinir sus mecanismos para fortalecer la competitividad regional frente a Asia y consolidar a Norteamérica como uno de los principales polos industriales del mundo.
¿Bajo qué nuevas reglas se desarrollará la próxima etapa de integración económica regional?
