México cuenta con cinco futbolistas no nacidos en el país
Migrantes, los nuevos protagonistas


Por: Sergio Bibriesca
La migración está cambiando al futbol y las selecciones. Ayer, los dos anfitriones de la Copa del Mundo que no habían visto acción se presentaron en el certamen. Ambos –más México– tienen en su plantilla una buena cantidad de futbolistas no nacidos en estos países. Tiempos de globalización, de migración y oportunidades.
Estados Unidos tiene en su plantilla a seis jugadores no nacidos en suelo americano. A nivel nacional, la población migrante apenas supera 14 por ciento, pero los no nacidos en el equipo representan 23 por ciento de la plantilla.
No obstante, de ellos, cinco son nacidos en Europa, tres en Inglaterra, uno en Alemania y otro en Países Bajos. Sólo uno, Alejandro Zendejas, nació en uno de los países que la actual administración federal considera migrantes indeseables –sólo en 2025, Estados Unidos deportó a 145 mil mexicanos–. El jugador del América, que se coló al final en la lista de Mauricio Pochettino, nació en Ciudad Juárez, el 7 de febrero de 1998.
Cuatro de los extranjeros de las Barras y las Estrellas jugaron ante Paraguay, y uno de ellos, Giovanni Reyna –nacido en Reino Unido–, hijo del ex Capitán América Claudio Reyna, anotó dos de los cuatro tantos con los que EU venció a los guaraníes.
En Canadá es más pareja la cosa. Los migrantes representan 23 por ciento de la población del país, y el equipo, con siete jugadores, alcanza casi 27 por ciento. Con cuatro de ellos ayer en el campo, la Hoja de Maple logró su primer punto en un Mundial, luego de dos intentos fallidos en México 86 y Qatar 2022.
Al 78´, Cyle Larin le dio el empate a los norteamericanos, luego de que Jovo Lukic, jugador de Bosnia y Herzegovina nacido en Serbia, pusiera adelante a los europeos.
El otro coanfitrión del Mundial, México, ganó 2-0 en su debut el jueves, con cinco jugadores en su plantel no nacidos en el país. El caso mexicano es aún más llamativo. La población migrante no supera 1 por ciento, pero en la selección representa 19 por ciento.
Uno de ellos, Julián Quiñones, nacido en Colombia, goleador de la liga saudí, por encima de futbolistas como Cristiano Ronaldo e Ivan Toney, elegido por Inglaterra para la Copa del Mundo, marcó el primer gol del Tri y de este Mundial.
Curioso. Hace unos días, Pete Hegseth, secretario de Guerra de EU, pedía a Europa combatir "la invasión" de migrantes. Vaya tema, pues la mayoría de equipos europeos tiene entre sus seleccionados a jugadores nacidos en otros países. Bosnia y Herzegovina (18), Croacia (ocho), Escocia (siete), Francia (tres), Noruega (dos), Portugal (dos) y Alemania, Bélgica, España, Inglaterra, Países Bajos (uno). Sin hablar de la ascendencia. Ahí nos vamos de espaldas.
La sangre nueva ha renovado a los equipos nacionales –en total, uno de cada cuatro jugadores en el Mundial no nació en el país que representa–. Es una mezcla ganadora: la capacidad física de muchos africanos pobres –cuyas selecciones nunca ganan por falta de disciplina, pese a tener talento–, con la posibilidad de comer y educarse y prepararse de los países ricos.
Y algo subjetivo: los que emigran suelen ser más activos, los más decididos de sus lugares de origen. Ya emigrados, mantienen ese impulso para progresar en sus lugares de destino, y el futbol es, para muchos, la única posibilidad de cambiar sus vidas.
Es un cambio positivo, pienso. Y hay un gusto culposo de estos tiempos de globalización: la posibilidad de ver a xenófobos y racistas gritando goles y admirando a alguien que en otro contexto sería presa de sus taras y fobias.