Morena abre registro para coordinaciones estatales, pero apellidos políticos y familiares aparecen en candidaturas.
El partido-dinastía que dice estar en contra del nepotismo


Por: Juan Ortiz
Morena quiere llegar a 2027 como el partido que combate el nepotismo, pero su proceso interno ya empieza a mostrar otra cosa. En varios estados aparecen apellidos conocidos, familias políticas, gobernadores que empujan sucesores y aliados que no traen las mismas reglas.
Este lunes, Morena, PT y Verde abrieron el registro de aspirantes a las coordinaciones estatales "en Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional" o, dicho en otras palabras, el paso previo para buscar una candidatura a la gubernatura.
Según la dirigencia guinda, se aplicarán filtros contra perfiles cuestionables y no habrá premios de consolación, como pasó con varias corcholatas presidenciales que terminaron en el gabinete o al frente de las bancadas. Además, este martes, Claudia Sheinbaum volvió a criticar el uso de la paridad para justificar candidaturas familiares.
Pero el problema no está en el discurso o sus reglas. Morena dice cuidar que no se cuele nadie, pero su coalición depende de grupos locales y padrinazgos estatales, así como acuerdos con partidos que traen sus propios intereses.
PARTIDO-DINASTÍA
Morena nació con el pretexto de combatir los cacicazgos y herencias políticas. Pero llega a 2027 con apellidos conocidos y aliados que no siempre comparten sus reglas.
El PVEM, por ejemplo, reconoció que no tiene una norma interna igual a la de Morena contra el nepotismo. Ahí aparece San Luis Potosí. El Verde gobierna con Ricardo Gallardo y empuja a Ruth González, senadora y esposa del gobernador.
En Guerrero aparece Félix Salgado Macedonio, padre de la gobernadora Evelyn Salgado. En Zacatecas, Saúl Monreal se bajó ante la presión interna, porque su hermano David gobierna el estado, pero no está descartado para ser alcalde. En Campeche se registró Gerardo Sánchez Sansores, sobrino de Layda Sansores.
La contradicción es bien evidente, Morena dice cuidar que no se cuele nadie impresentable, pero su coalición no puede funcionar sin familiares o padrinazgos que buscan dejar sucesor. Así, la bandera anticaciques choca con una maquinaria que depende de estructuras territoriales muy parecidas a las que prometió combatir.
EL RIESGO LOCAL
El pequeño detalle es que este problema no se queda en lo moral. Una gubernatura o un municipio dan acceso a presupuestos, policías, contratos, obra pública y nómina. Si una candidatura avanza por parentesco, padrinazgos o alianzas inconfesables, el costo lo paga la gente con redes político-familiares que no sabremos cómo quitarnos de encima.
También existe el riesgo de captura criminal. Morena dice que endureció filtros tras el caso Sinaloa y ahora exige revisar antecedentes penales y consultar información judicial. Incluso se impulsó una reforma para crear una comisión del INE que revise candidaturas, aunque por sí sola no alcanza para resolver el problema: la intromisión criminal durante y después del proceso electoral.
Esto pesa más tras los señalamientos de Estados Unidos contra políticos morenistas por presuntos vínculos con el crimen organizado. Al final, los grupos criminales buscan influir en gobiernos locales porque ahí pasan policías, permisos, contratos y protección territorial. Por eso la elección intermedia de 2027 también será un examen de captura territorial.
Morena dice estar lista para ganar muchas gubernaturas, pero aun así puede perder control sobre su propia maquinaria. Si no logra frenar facciones o dejar pactos con el crimen, terminará consolidando desde los estados aquello que dijo venir a desmontar.
EL DATO INCÓMODO
Faltan 83.4 millones de líneas celulares por registrar con CURP y la autoridad descarta prórroga. En vez de ampliar el plazo, deberían eliminar una medida que no convenció a los usuarios. Combatir extorsiones exige inteligencia y fiscalías útiles, no castigar a millones con bloqueo de servicio.