La injerencia extranjera de Morena

Las declaraciones de Claudia Sheinbaum sobre Colombia, Perú y Bolivia reavivan el debate sobre la congruencia de Morena al condenar la injerencia extranjera mientras respalda a gobiernos y actores políticos afines en la región

La injerencia extranjera de Morena

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Sin sorpresas, Sheinbaum volvió a criticar la injerencia extranjera de Estados Unidos en su conferencia matutina, pero bajándole dos rayitas de intensidad y exonerando a Trump. 

Sin embargo, en el mismo espacio opinó sobre las elecciones de Colombia, donde respaldó a Gustavo Petro. El presidente sudamericano cuestionó el preconteo de la primera vuelta presidencial, algo parecido al PREP mexicano, y consideró que era un posible fraude

Aquí el detalle es que el candidato de izquierda, Iván Cepeda, competía contra Abelardo de la Espriella, quien quedó arriba en los resultados preliminares. Sheinbaum admitió, nada raro, que tiene afinidad con lo que representan Petro y Cepeda. 

También aprovechó para acusar que existe una ultraderecha global que usa campañas mediáticas, redes sociales y financiamiento para influir en América Latina. 

Según la Registraduría de Colombia, institución similar al INE mexicano, el preconteo es informativo y no tiene valor jurídico. El escrutinio, que revisa y consolida los votos, es el que muestra el resultado oficial. Aun así, la Presidenta mexicana decidió respaldar públicamente la sospecha de fraude. 

DOBLE RASERO

El problema no está en que Sheinbaum tenga simpatías políticas. Puede tenerlas. El problema surge cuando Morena denuncia cualquier decisión externa como amenaza a la soberanía, como cancelar visas (no es broma), mientras opina sobre procesos electorales ajenos si tiene afinidad ideológica con los involucrados. 

Y es que Morena acaba de impulsar una reforma constitucional, ya aprobada, para anular elecciones por injerencia extranjera. El catálogo, incluido en la reforma legal pendiente, contempla financiamiento ilícito, propaganda, desinformación, manipulación digital y presiones diplomáticas. Con una vara tan amplia, prácticamente Sheinbaum cometió injerencia extranjera en sus propios términos. 

Además, no olvidemos que Sheinbaum se ha reunido con Cepeda. Estuvo con él en Palacio Nacional en abril de 2026, a menos de dos meses de la elección colombiana. También se registró otro encuentro previo en 2025.

PERÚ Y BOLIVIA

Colombia es un caso de tantos. En 2025, Sheinbaum recibió al abogado de Pedro Castillo y lo llamó presidente injustamente encarcelado. La Cancillería de Perú respondió que esas declaraciones violaban su soberanía y rechazó presentar a Castillo como perseguido político. Después, Perú rompió relaciones con México por el asilo a Betssy Chávez, exlegisladora aliada.

También está Bolivia. En mayo pasado, Sheinbaum dijo que el gobierno de Evo Morales fue el mejor que ha tenido ese país. El comentario ocurrió en un ambiente político frágil, mientras ocurrían protestas de simpatizantes contra el presidente boliviano. Además, el gobierno de López Obrador había dado asilo a Morales en 2019, bajo el argumento de tradición diplomática. 

La Constitución mexicana incluye el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos. Eso significa respetar que cada país decida su vida política. Pero Morena usa ese principio como mejor le convenga. Se molesta con Estados Unidos, pero se relaja frente a sus aliados. 

SOBERANÍA SELECTIVA

La Presidenta tiene derecho a defender afinidades. También tiene derecho a criticar campañas financiadas desde fuera. Pero no puede envolver cada crítica externa en discursos nacionalistas y luego intervenir en la política latinoamericana con el argumento de la solidaridad

Eso es soberanía selectiva. En México, pide que nadie opine ni presione. Afuera, opina, respalda y toma partido. Morena quiere reglas duras contra la injerencia extranjera electoral, pero las aplica según el color político del actor involucrado. 

EL DATO INCÓMODO

México envejece rápido y nacen menos niños. Conapo reporta que la fecundidad ya cayó a 1.6 hijos por mujer, debajo de la capacidad de reemplazo. Para 2034 habrá más adultos mayores que niños. El país envejece, pero sus servicios, pensiones y cuidados no avanzan igual.

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