Olvidar la miseria por 90 minutos

La crisis energética en Matanzas, Cuba, obliga a la población a adaptarse con fuentes alternativas como paneles solares para actividades sociales y recreativas.

Olvidar la miseria por 90 minutos

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Sergio Bibriesca

X: @SergioBibriesca

Es Cuba y es "otra jornada difícil". En la provincia de Matanzas se reportan dos horas de energía por 72 de apagones. Tampoco hay agua. No hay forma de planear nada, es pura supervivencia. Ya no es la excepción, es la norma y los cubanos ya se habituaron. 

La prensa oficial, muy de vez en cuando, ventila algo de crítica al sistema. Hay que encontrarle el modo. El diario provincial matancero Girón retrata una de esas tantas noches en las que la oscuridad devora todo. En un barrio, una luz salpica lo que está a su alrededor. "En un pequeño negocio privado de la cuadra, una pantalla volvió a encenderse. No fue gracias a la red eléctrica". Una estación de energía cargada con paneles solares alimentó el televisor que pasó el partido de Argentina ante Jordania, el sábado pasado.

Aunque el futbol no es ni por mucho el deporte rey en la isla, el Mundial es otra cosa, y Messi siempre acapara la atención, aunque sea en un pueblo sin luz. La fachada del negocio, muy mundialista, con banderas de Argentina, Brasil, Alemania y Canadá, los recibía.

"Bastó esa pequeña fuente de energía para que el barrio encontrara un lugar donde reunirse". Al lugar llegaron vecinos. Algunos desde la misma cuadra, otros desde calles cercanas y varios simplemente se detuvieron al descubrir que allí rodaba el balón. Los guardias que vigilaban las tiendas cercanas olvidaban por momentos su puesto para seguir una jugada. Los niños, que no podían ver el Mundial en sus propias casas, observaban atentos cada pase, cada ataque y cada celebración. "Muchos seguían a Messi con la misma ilusión con la que otros persiguen un sueño".

En el lugar se ofrecía "cerveza bien fría" en 300 pesos cubanos (10 por ciento del salario mínimo en el país). Pocos compraron. Es un lujo. Sin embargo, el acceso para ver el juego en la única televisión funcionando a kilómetros fue gratuito.

Girón señala que, ante el presente del país, con un cerco petrolero que ha llevado al extremo la crisis de movilidad, los apagones prolongados y un sistema de salud en las ruinas, esa noche del sábado la población buscó una rendija para reunirse, compartir una emoción "y sentirse parte de algo más grande que la rutina de la supervivencia".

Para ese grupo de cubanos, el partido supuso la oportunidad de no tener que conversarsobre la inflación, la falta de alimentos, el pobre transporte, los salarios insuficientes, el calor insoportable, las interminables horas sin corriente, las pilas de basura apiladas casi en cada esquina, los casi 40 feminicidios en el país (casi los mismos que España, pero con una población cinco veces más pequeña), el alza en el consumo de drogas, la represión policial, las detenciones arbitrarias, la vigilancia a opositores, la falta de medicamentos, la escasez de gas para cocinar y un largo etcétera.

"El futbol consiguió lo que pocas cosas logran en tiempos difíciles: reunir a personas que, por un instante, dejaron de pensar en todo lo que les faltaba", dice el medio local.

No obstante, la ficción es finita. Cuando el árbitro señaló el final del partido, en el que se selló la tercera victoria albiceleste en la fase de grupos, el televisor se apagó y todos tuvieron que regresar a su casa. La realidad seguía esperándolos, intacta. Los apagones continuaban. El agua seguía sin llegar. Los problemas no habían desaparecido, pero durante 90 minutos se olvidaron de ello.

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