"Por Malvinas, por el Diego..."; la herida sigue abierta

El recuerdo del Mundial 86 y la guerra de Malvinas sigue presente en la pasión y el folclore argentino.

"Por Malvinas, por el Diego..."; la herida sigue abierta

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Sergio Bibriesca

X: @SergioBibriesca

Lionel Scaloni, entrenador de Argentina, intentó atajar el tema. Inglaterra contra Argentina "se debe ver como lo que es: un partido de futbol, no más", dijo en conferencia de prensa tras el juego de cuartos de final ante Suiza, pero en el entorno se vive de otra forma y muestra que la herida de la guerra de las Malvinas, hace 44 años, sigue abierta.

Desde Argentina, la prensa repite la palabra Malvinas por todos lados y evocan el Mundial del 86 como un momento de revancha ante aquel conflicto. Julio Más, referente de los excombatientes argentinos de la ciudad de Rosario, dijo en una entrevista en una estación de radio local que entendía a Scaloni, "es lo que tiene que decir y le agradezco la fuerza que tiene para tapar la pasión que yo sé que tiene", pero luego preguntó: "¿Vos te creés que no le costó decir que es sólo un partido? Eso lo engrandece, pero nosotros no estamos obligados a sumarnos a eso".

Hubo también otras voces que llamaron a dejar el deporte y el conflicto por sus respectivos caminos. El lunes, veteranos argentinos que participaron en el conflicto dijeron, en la misma línea que Scaloni, que "el deporte no es la guerra". "El partido de semifinales es un evento deportivo de alcance mundial, no una revancha armada ni una compensación histórica", remarcaron.

El 2 de abril de 1982, tropas argentinas desembarcaron en las Malvinas, un territorio ubicado en el Atlántico Sur cuya soberanía es reclamada por Argentina, pero administrada por el Reino Unido desde 1833. La osadía de la junta militar –cuándo no– encabezada por el exdictador argentino Leopoldo Galtieri desató una respuesta inmediata del gobierno británico, que envió una fuerza naval para recuperar el archipiélago. Como parte del operativo británico, retuvieron como rehenes a más de 30 argentinos que habitaban las islas. Al final fueron liberados.

El saldo después de 74 días fue la rendición de las FFAA argentinas, la muerte de 649 militares argentinos, 255 británicos y tres civiles de las Malvinas, junto a profundas consecuencias políticas para ambos países.

La respuesta militar británica fue apoyada por la OTAN y orquestada por Margaret Thatcher, la Dama de Hierro, admirada por el hoy presidente argentino, Javier Milei, quien, en 2024, lo hizo patente a la BBC: "Hubo una guerra y a nosotros nos tocó perder. Eso no quiere decir que uno no pueda considerar que quienes estaban en frente eran personas que hacen bien su trabajo. Y no sólo admiro a Margaret Thatcher, lo admiro también a Ronald Reagan en Estados Unidos. Y admiro profundamente a Winston Churchill. ¿Y cuál es el problema?".

En 1986, en el Mundial de México, Diego Armando Maradona llevó la disputa bélica al campo de juego. Al salir al campo "estaba serio, sólo miraba a los ingleses. Cuando terminó el himno, se escuchó este grito: ´vamos eh, vamos que estos hijos de puta nos mataron a nuestros pibes, nuestros amigos, vecinos. No podemos perder´".

Ese día en la cancha del Estadio Azteca, el 10 marcó dos goles memorables: el Gol del siglo y la Mano de Dios. Argentina superó a Inglaterra 2-1 y al final levantó la Copa del Mundo.

Cuarenta y cuatro años después, desde el seno de la selección argentina y el graderío resuena una canción, que muestra que el tema para nada está zanjado. "Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo, Argentina, quiero verte bicampeón", dice uno de los pasajes de una canción del artista Palmito, que, seguro este miércoles, será el grito de batalla para los argentinos.

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