El Rayo, Palestina y una alegría para la clase obrera

El gesto de Ilias Akhomach con Palestina convirtió al Rayo Vallecano en símbolo de resistencia social y futbol popular

El pabellón | Sergio Bibriesca
El pabellón | Sergio Bibriesca

Síguenos

Ilias Akhomach, a quien Patrick Kluivert le vio destellos de ser "un futuro Messi" cuando lo vio en La Masía, dedicó la victoria del Rayo Vallecano en el partido de ida de la semifinal de la Conference League a Palestina, pueblo en el que han sido asesinadas al menos 73 mil personas desde 2023 –de los cuales 20 mil son niños–, cuando Israel emprendió una ofensiva en ese territorio tras los ataques de Hamás en octubre de ese año.

Al término del partido, Los Bukaneros, los ultras del Rayo, le dieron la bandera al delantero hispanomarroquí. El jugador la ubicó delicadamente en el césped. Esta acción fue aplaudida por todos los aficionados en el estadio, acompañada del grito "Palestina vencerá". Y el equipo, parado frente a ella, comenzó a cantar junto con los aficionados el himno icónico del Rayo, La vida pirata ("La vida pirata, la vida mejor (...) Si alguna vezme he de casar, con la del Rayo una, una y nada más").

Para el juego de vuelta, el humilde equipo de Vallecas viajó a Estrasburgo una semana después, pero sin Akhomach, que no pudo jugar porque se lesionó horas antes. El Rayo repitió el marcador a favor (1-0) y aseguró su cita para la final este miércoles ante el Crystal Palace, que en mayo del año pasado ganó su primer título en 164 años de vida, al ganar la FA Cup al todopoderoso Manchester City en Wembley.

Akhomach, "un crack en medio del caos" que era Barcelona en 2020, como dijo en su momento el diario AS, y que lloró dentro de un taxi cuando se enteró que el club lo dejaba libre –aunque volvería cuatro meses después y debutó en el primer equipo con Xavi–, en 2023, jugando para Villarreal, se había negado a participar en un minuto de silencio que ordenó la UEFA en un partido ante Maccabi Haifa, en Chipre, por las víctimas del ataque de Hamás, en un juego de Europa League. 

Él y su compañero argelino Aissa Mandi, ambos musulmanes, se apartaron del grupo porque el homenaje no incluía a las víctimas palestinas. Akhomach no temió represalias como las que sufrió el neerlandés de origen marroquí Anwar El Ghazi, echado del club Mainz 05, al que luego la justicia alemana obligó a pagar una indemnización de 1.7 millones de euros, buena parte de la cual el jugador donó a los niños de Gaza.

Con sólo 22 años, el gesto en Vallecas de Akhomach –de quien se espera pueda jugar hoy, tras un trabajo cuidadoso de recuperación– será recordado, más allá incluso del resultado de la final ante el Palace. Es un posicionamiento que embona con "el carácter salvaje, incansable e indomable" del barrio de Vallecas (como dice en su libro ¡A las armas! el periodista Quique Peinado), que alberga una institución cuya afición dio cobijo siempre a los más desprotegidos, desde ancianas sometidas a desahucio –que pululan en Madrid, con más de 2 mil desalojados al año– hasta Gaza.

Se estima que este día estén en la final de la Conference League 11 mil aficionados del Rayo, casi toda su masa social, que va de entre 12 a 14 mil abonados –la capacidad de su estadio–, todo un hito, aunque no alcanza a llenar ni un tercio de la Red Bull Arena, en Leipzig (47 mil aficionados), donde se jugará la final europea. De cualquier manera, los hinchas hacen patente que son la afición más leal del futbol español, como reveló un estudio publicado al inicio de la temporada en La Liga.

Vallecas, un histórico y combativo barrio situado al sureste de Madrid, famoso por su fuerte identidad de clase trabajadora, movimientos sociales y solidaridad, podría tener una pequeña alegría, modesta si se le compara con el club grande de la ciudad, pero un triunfo para una gran parte de la población obrera de la capital española, que muestra que no siempre la victoria en la cancha es lo más importante, sino el legado social que aporta el futbol.

Sergio Bibriesca

X: @SergioBibriesca

Edición Impresa Digital
Ver más