Recorte del ciclo escolar: quitarle minutos a la cantera

Las selecciones de Italia, Alemania y, en nuestro caso, México, están atravesando por una crisis generacional. Hay un común denominador: quitarle minutos a la cantera y dejar de apostar a las fuerzas básicas.

Recorte del ciclo escolar: quitarle minutos a la cantera

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Las selecciones de Italia, Alemania y, en nuestro caso, México, están atravesando por una crisis generacional. Hay un común denominador: quitarle minutos a la cantera y dejar de apostar a las fuerzas básicas.

Hay decisiones que ganan aplausos en el corto plazo, pero que hipotecan el futuro de una selección nacional. Reducir minutos a los jóvenes para darle más reflectores al espectáculo puede llenar estadios hoy, pero suele vaciar el talento de mañana.

Algo similar está pasando en México. La agenda pública de los últimos días se centró en la intención de recortar 40 días al ciclo escolar en educación básica para facilitar la logística de la Copa del Mundo.

Más allá del debate mediático de la relevancia de 40 días en la educación de una niña o un niño, la discusión tendría que centrarse en la señal que se envía sobre las prioridades del país. Reducir el tiempo de formación educativa por un evento deportivo revela con claridad qué tan fácilmente puede desplazarse la educación en la agenda pública. Y eso, en términos económicos, tiene implicaciones profundas.

La educación no es un gasto más: es la mejor inversión que puede hacer un país. Es el principal insumo para la productividad, el crecimiento y el desarrollo sostenible. Es, además, el mecanismo más efectivo para reducir la desigualdad. Un país que debilita su sistema educativo está, en esencia, limitando su capacidad futura de generar riqueza y distribuir oportunidades.

El problema no es aislado. En los últimos años, el gasto público en educación en México ha mostrado un estancamiento preocupante. Más aún, una parte importante de ese presupuesto se ha orientado a transferencias directas y programas sociales, dejando en segundo plano la inversión en infraestructura educativa, capacitación docente y mejora de condiciones laborales.

Este fenómeno es el causante de las crisis de estas selecciones nacionales, sobre todo de la italiana, que pasa por el peor momento de toda su historia, al hilar tres Mundiales consecutivos sin calificar.

Ese mal momento no es casualidad. La liga italiana atraviesa una crisis estructural: apenas cuatro de cada 10 jugadores son italianos, cerca del 70% de los minutos los juegan extranjeros, y es la liga con menor participación de jóvenes menores de 21 años entre las cinco grandes de Europa, con una edad promedio cercana a los 27 años. No hay formación de las fuerzas básicas.

Alemania ofrece otro caso parecido. Tras ganar el Mundial de 2014, el país relajó restricciones a jugadores extranjeros desde años previos, lo que redujo incentivos para invertir en talento local. El resultado fue una crisis de renovación generacional que impactó directamente en el desempeño de su selección.

La lección es evidente: cuando no se invierte en formación, la competitividad se erosiona. Cuando no se invierte en fuerzas básicas, no hay nuevas generaciones que sustituyan a las actuales. No hay progreso ni desarrollo a largo plazo.

En este escenario, reducir días de clase, en un contexto donde la educación ya enfrenta rezagos importantes, equivale a quitarle minutos a los jóvenes en una liga como la mexicana, que cada vez tiene más extranjeros. Es apostar por el espectáculo inmediato, sacrificando el crecimiento sostenible.

Porque, al final, un país que no invierte en educación es como una federación de futbol que abandona sus fuerzas básicas: puede sostenerse un tiempo con talento importado o con inercias pasadas, pero inevitablemente su selección nacional perderá competitividad.

El Mundial durará unas semanas. Sus beneficios económicos serán temporales. Pero los efectos de debilitar la educación pueden sentirse durante décadas.

El futuro no se improvisa. Se forma. Y hoy, México parece no estar interesado en su cantera y sus fuerzas básicas.

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