Cabo Verde llegó al juego de ayer ante Argentina con sólo 3 por ciento de probabilidad de ganar. Al final pasó lo que se preveía, pero se demostró que las predicciones son sólo una sugerencia en el futbol
Se fue el representante del futbol de los pobres


Por: Sergio Bibriesca
Cabo Verde llegó al juego de ayer ante Argentina con sólo 3 por ciento de probabilidad de ganar. Al final pasó lo que se preveía, pero se demostró que las predicciones son sólo una sugerencia en el futbol.
Al campeón del mundo le tomó 120 minutos ganarle al debutante africano, que mostró por qué pasó invicto en segundo lugar de su grupo. No obstante, la lección de vida que deja Cabo Verde en la Copa del Mundo es lo verdaderamente importante: "El futbol no sólo es de los países ricos, es de los pobres también".
La frase es de Pedro Leitao Brito, Bubista, el entrenador caboverdiano, que se curtió en los campos de tierra de este archipiélago de 530 mil habitantes con los balones que le hacía su madre con calcetines. "Estamos muy contentos de estar aquí con la opción de jugar y creo que tenemos razón, porque pueden ver equipos que están progresando en el torneo", afirmó la semana pasada. Tenía razón. "Espero que seamos referencia para otros países pequeños y pobres como nosotros", añadió. Y lo hizo.
El jueves, en la conferencia previa al partido de ayer, Bubista señaló que tratarían de honrar a su país y a su pueblo. "Demostramos que podemos competir a este nivel siempre desde la humildad de la que hacemos gala", indicó.
Luego del primer partido, Luis de la Fuente, entrenador español, vaticinó que Cabo Verde sería la sorpresa del Mundial. Lo lindo es que la fortaleza de este equipo está basada en historias de vida como la de cualquier mortal.
Su bastión en la defensa, Roberto Lopes, Pico, fue contactado por LinkedIn para invitarlo al proceso rumbo a Catar 2022. Su portero, Vozinha, se hizo mundialmente conocido tras el primer juego ante España. El arquero, convertido en una muralla ese día y ayer, es maestro de voleibol de playa en los veranos para juntar algo de dinero y a sus 40 años demostró que nunca es demasiado tarde, pues a esa edad debutó en una Copa del Mundo. Su fama lo ha llevado a pasar de 50 mil seguidores en Instagram a 18 millones en un par de semanas, superando a figuras como Tom Brady.
Pese al éxito del equipo en su primera Copa del Mundo, Bubista señaló en noviembre pasado que el país necesitaba infraestructura. "No tenemos una selección olímpica ni Sub-20 ni Sub-19. Es casi imposible que un jugador de nuestro territorio llegue a la selección", dijo. Tal vez los 21 millones de dólares obtenidos por su participación pueden ser el detonante para desarrollar ese modesto proyecto. La BBC, por ejemplo, informó recientemente que la federación caboverdiana cuenta con sólo siete empleados de tiempo completo, y que las entradas para los partidos internacionales se venden en panaderías y gasolineras en el país.
La encarnación del futbol de los pobres se fue ganando la admiración por la osadía con la que encararon a rivales que superan por montones su infraestructura y le ha ganado adeptos desde todos los rincones del planeta. Uno de ellos fue el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, un político nacido en Uganda hace 34 años, que, de niño, dejó el país con su familia y se mudó a Sudáfrica, recién liberada tras medio siglo de Apartheid.
Formado con la influencia de Nelson Mandela y seguidor del intelectual revolucionario Frantz Fanon, Mamdani escribió en X, en criollo caboverdiano, "nu bai Tubarões" ("vamos, Tiburones"), en referencia al apodo de los Tiburones Azules.
Mamdani, la antítesis de Trump e identificado con la filosofía de Bubista, reclamó a la FIFA en noviembre su política de "precios dinámicos" de los boletos para el Mundial, por negar "a los aficionados de clase trabajadora (los pobres) el derecho a ver los partidos".