Suspensión técnica de garantías: "México, dividido por un balón"

La respuesta del gobierno ante crisis de seguridad y manifestaciones refleja su capacidad para manejar eventos de alto riesgo como el Mundial.

Suspensión técnica de garantías: "México, dividido por un balón"

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Bernardo Gómez del Campo

Pareciera que el triunfo de México sobre Sudáfrica en la inauguración de tan esperado y complejo Mundial es también el del gobierno.

Esos 90 minutos de pasión, de olvido, de "unión nacional" en torno a otras horas de festejo es lo que muchos llamamos el México "patriotero"; el México conveniente para un gobierno que se ha caracterizado por enfrentar crisis de seguridad un día sí, pero el otro también, y para un mexicano que esta ávido de buenas noticias y de horas, aunque sea, librede angustia, temor e inseguridad. 

Lo que el gobierno federal y, por supuesto, el de la Ciudad de México presumen como un saldo blanco, es producto del diseño de una estrategia muy similar a lo que señala el artículo 29 constitucional cuando autoriza la suspensión temporal de derechos y garantías, como es la perturbación grave de la paz pública, lo cual quedó debidamente comprobado en el decreto anunciado y publicado el 9 de junio de 2026 en el Diario Oficial de la Federación al ordenar suspender todas las actividades que pudieran poner en riesgo la justa mundial, entre ellas, el trabajo a distancia para la administración pública federal, la suspensión de clases presenciales, la exclusión de servicios esenciales y un "respetuoso" exhorto al sector privado para adoptar esquemas flexibles, similares a lo ordenado en su decreto

Para el lector que no conoce los alcances de un decreto, debo decirle que se trata de un mandato unilateral del Poder Ejecutivo, dígase, en este caso la Presidenta de México, para que los gobernados hagan o dejan de hacer algo. 

De esta forma, el gobierno de la Ciudad de México se ahorró lo que, en los otros dos Mundiales, 1970 y 1986, se invirtió para crear una ciudad de fiesta entera, y así la Secretaría de Seguridad capitalina pudo desplegar más de 50 mil elementos, una quinta parte de su estado de fuerza, respaldado, por supuesto, con cierre de vialidades, cientos de vallas y dispositivos para blindar las rutas que llevan al estadio. 

Amable lector, si analiza el hecho de decretar y crear una operación de blindaje de esa naturaleza, a la vista del ciudadano "de a pie", significaría un gesto correcto y amable de la autoridad, puesto que pareciera que busca proteger lo más valioso, a las personas; pero si se analiza desde una perspectiva poco más profunda, las conclusiones no son tan simples y banales. 

Hay conductas que representan señales irrefutables de la capacidad de un gobierno ante crisis recurrentes

Inicialmente, debemos partir de un principio básico de seguridad:

"Todas las medidas que se apliquen para salvaguardar el activo a proteger (personas, instalaciones, vialidades, entre otras) no deben frenar la operación y, mucho menos, la continuidad y existencia del negocio".

Es decir que el Mundial, en su proceso de preparación, desarrollo y cierre, debe coexistir con una seguridad suficiente que cumpla el objetivo de proteger, pero sin estorbar el desarrollo de lo principal: la fiesta del Mundial

Sin embargo, el gobierno no pudo conseguir lo anterior debido a una decena de crisis de seguridad que lo mantienen muy ocupado o, inclusive, rebasado. 

Las marchas, mítines y plantones de por lo menos seis organizaciones, dos de ellas muy violentas (la CNTE y anarquistas), hicieron que la Presidenta actuara como lo hará eventualmente ante una crisis que pudiese elevar el nivel de tensión; esconderse y aparecer solamente donde no sea sujeta de críticas en un contexto de suspender garantías y derechos, como en este caso representa el libre tránsito.

"Veamos el bosque, no el árbol". ¿Cómo actuará la Presidenta de México ante un aumento de las tensiones internacionales? Aquí quedó la respuesta

Bernardo Gómez del Campo 

Consultor en Seguridad

@BGomezdelCampo

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