Ya comenzaron las traiciones en Morena

Un reportaje expone que al menos diez políticos de Morena habrían colaborado discretamente con autoridades estadounidenses, en un contexto impulsado por la DEA.

Ya comenzaron las traiciones en Morena

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Juan Ortiz

El último reportaje de The New York Times volvió a meter ruido en Morena. De acuerdo con el diario, al menos diez políticos mexicanos, principalmente de ese partido, habrían buscado colaborar de forma discreta con autoridades de Estados Unidos para informar sobre otros militantes guindas, en acercamientos impulsados por la DEA.

En esa trama aparecen Alfonso Durazo y Américo Villarreal, señalados por investigaciones estadounidenses previas. Marina del Pilar entra al mismo contexto por la revocación de su visa y por un reciente audio filtrado.

Así que mientras Palacio Nacional habla de injerencia extranjera, algunos políticos del mismo círculo podrían estar viendo a Washington como seguro de vida. Sin embargo, la ola de "traiciones" lleva tiempo desde que inició.

SINALOA AL FONDO

La trama arranca con Sinaloa, pues no olvidemos las acusaciones de la fiscalía federal del Distrito Sur de Nueva York contra Rubén Rocha Moya, Enrique Inzunza y otros funcionarios por presunta conspiración para traficar drogas y proteger al Cártel de Sinaloa.

Gerardo Mérida, exsecretario de Seguridad de Rocha Moya y uno de los diez acusados, se entregó y compareció ante una corte estadounidense. Sobre Enrique Díaz Vega, exsecretario de Finanzas, el periodista Arturo Ángel publicó en Milenio que no hay registro público de su arresto. 

Sin embargo, podría convertirse en testigo colaborador. Es decir, que en algún momento tendría que testificar en procesos contra otros involucrados. No es poca cosa. Y en ese tablero, más de uno, con cola que le pisen, empieza a ser tentado para colaborar.

AVISO Y CARNADA

Antes del reciente reportaje de The New York Times, Los Angeles Times ya había publicado señalamientos contra Américo Villarreal y Alfonso Durazo, incluidas versiones sobre visas revocadas e indagatorias. Ambos lo negaron.

Frente a la nueva investigación, Durazo dijo que nadie le ha notificado que sea investigado. Aunque tampoco es como que una investigación reservada llegue con invitación formal y acuse de recibo. 

Sheinbaum también cuestionó las fuentes del diario. Añadió que Durazo ya aclaró y que su gobierno no tiene información de políticos mexicanos colaborando con Estados Unidos. Insisto, si algo así existe, nadie mandará copia para su conocimiento. Aunque le sirve para ir marcando distancia.

También llama la atención el caso de Marina del Pilar. El periodista Héctor de Mauleón difundió un audio con intermediarios ante agencias de Estados Unidos y sobre un abogado de alto perfil en Miami. Ella reconoció la llamada, pero negó acuerdos en lo oscurito y lo vinculó con su intención de recuperar la visa.

Y está Ricardo Gallardo. Reforma informó que su gobierno contrató a Drake Ventures, firma vinculada a Roger Stone, operador cercano a Trump vinculado a casos de alto perfil. Según Sheinbaum, Gallardo le dijo que eso no era verdad.

Todo esto hay que verlo desde dos perspectivas: como aviso y como carnada. Primero, Washington manda el mensaje de que no soltará el tema de los narcopolíticos mexicanos y que, conforme se acerquen sus elecciones intermedias de noviembre, apretará más.

También funciona como carnada, porque este reportaje les dice a políticos nerviosos que todavía hay espacio para colaborar con autoridades de Estados Unidos antes de que se cierre la puerta. 

Más allá de todo esto, varios dormirán mal. Unos negarán todo. Otros buscarán abogado. Y algunos podrían morder el anzuelo antes de la siguiente filtración o acusación. 

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