El partido que nadie quería jugar

En esa Copa del Mundo, Francia perdió una semifinal que se ha quedado en la memoria de todos, en la tanda de penales, contra Alemania Occidental

El partido que nadie quería jugar

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Sergio Bibriesca

"Nuestros corazones estaban en otra parte", dijo el mediocampista francés Alain Giresse 40 años después de jugar el partido por el tercer lugar en España 1982 ante Polonia: "Nos habíamos rendido". En esa Copa del Mundo, Francia perdió una semifinal que se ha quedado en la memoria de todos, en la tanda de penales, contra Alemania Occidental, en Sevilla, pero cuando jugó el encuentro por el tercer lugar fue un equipo extremadamente pasivo, sin alma, sólo dos días después.

El viernes, Thomas Tuchel, entrenador de Inglaterra, echó más lodo a un partido que, a priori, puede tener un aire de resaca y cansancio. Dijo que "ninguno" de sus jugadores "ni ninguno de los jugadores franceses quiere jugar este partido". Aun así, la victoria de ayer ante los galos le ha dado un respiro al entrenador, que, incluso ganando, sigue bajo el escrutinio público por haber enfrentado a los argentinos con miedo en la semifinal.

Tan es así que la prensa inglesa pedía que el equipo fuera ayer una versión más "Azteca" y menos "Atlanta", aunque también es cierto que no es lo mismo enfrentar a México, con todo y que juegue en casa, que a Argentina, vigente campeón mundial y con el mejor jugador de la historia en sus filas.

Y, ayer, Inglaterra fue más versión Azteca en el primer tiempo, y Atlanta en el segundo, pero le alcanzó, no sin antes sufrir.

La victoria también sirvió a los ingleses para sacarse la mufa histórica que tenía en el partido que nadie quiere jugar. Sus antecedentes sólo evocaban amargos recuerdos. Sus dos participaciones anteriores en esa instancia terminaron en derrota: contra Italia en 1990 y ante Bélgica en 2018. Y lo más importante del saldo de ayer: Inglaterra aprovechó el escenario para lograr su mejor resultado en un Mundial desde 1966, cuando levantaron el título.

En cuanto a Francia, como en 1982 ante los polacos, en el primer tiempo deambuló por el campo. En el segundo fue un vendaval, pero no pudo luego de irse 0-4 en desventaja tras 45 minutos.

El encuentro, que podría parecer un ejercicio moderno para que el maestro de las finanzas Gianni Infantino, presidente de la FIFA, exprimiera al máximo el producto, tiene su relevancia histórica

A nivel personal, ha servido para que muchos jugadores lograran un nuevo récord, como Just Fontaine, que en 1958 marcó cuatro de los 13 goles que hizo en ese Mundial de Suecia, una marca aún vigente, y otros delanteros en la historia aprovecharon el partido, como Thomas Müller, Davor Suker y Toto Schillaci, para engrosar sus estadísticas y ganar la Bota de Oro.

Así lo hizo Kylian Mbappé, que marcó su décimo tanto en la Copa del Mundo, lo que, por ahora, lo pone en el liderato de goleo del Mundial y a un paso del premio a goleador del torneo. Habrá que esperar lo que Lionel Messi tenga en la chistera. Por ahora suma ocho dianas. Mbappé, con sus 10 anotaciones, también igualó el récord del Bombardero de la Nación, el alemán Gerd Müller, que marcó esa cantidad en México 1970, y de paso superó a la Pulga en la tabla de goleo histórica de las copas del mundo, al sumar 22.

El juego de ayer también sirvió para incrementar el promedio de goles en los juegos por el tercer sitio, que es más alto que en las finales. Con los de ayer (10), se han marcado 86 en 21 juegos (más de cuatro por partido), y nunca se han registrado penales para decidir al vencedor. 

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