Las Malvinas, del campo de batalla a la cancha y a Downing Street

La casa de gobierno británica respaldó así la declaración del secretario de Comercio, Peter Kyle, quien previamente señaló que el organismo rector del futbol debería investigar "a fondo"

Las Malvinas, del campo de batalla a la cancha y a Downing Street

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Sergio Bibriesca

El gobierno de Reino Unido se sumó a la historia Argentina-Inglaterra-Islas Malvinas. El jueves, luego del despliegue de una bandera con la frase "las Malvinas son argentinas" por parte de Gio Lo Celso tras el partido de seminifinales, Downing Street exigió a la FIFA que investigue si los jugadores argentinos infringieron las normas – lo hicieron– al ondear una pancarta en apoyo a la reivindicación de su país sobre las islas.

La casa de gobierno británica respaldó así la declaración del secretario de Comercio, Peter Kyle, quien previamente señaló que el organismo rector del futbol debería investigar "a fondo" el comportamiento de los actuales campeones del mundo después de que vencieran a Inglaterra por 2-1 en el partido del miércoles en Atlanta.

Para seguir la narrativa, un portavoz de Downing Street declaró: "Puede que la Copa del Mundo no sea nuestra, pero las Islas Malvinas lo son. Nuestro compromiso con las Malvinas jamás flaqueará".

Aunque dijo que cualquier posible medida es "un asunto que compete a la FIFA", indicó que si el primer ministro está de acuerdo con su ministro de gabinete en que debería haber una investigación, "comparto esa postura". Además, señaló que el comportamiento argentino fue una "violación flagrante" de las reglas.

Todo esto sucedió mientras el gobierno argentino presentaba una protesta formal ante el Reino Unido por los movimientos del buque de guerra británico HMS Medway en las cercanías de las Malvinas

La Cancillería argentina confirmó que la nota diplomática fue entregada el pasado 13 de julio a la embajada británica en Buenos Aires. En ella, Argentina expresó "el más enérgico rechazo" al desplazamiento del patrullero británico, al considerar que realizó tránsito por mar territorial argentino sin la notificación correspondiente.

Para el gobierno de Milei, admirador de Margaret Thatcher, quien sometió a las Fuerzas Armadas argentinas en la Guerra de las Malvinas en 1982, estas maniobras fueron "inconsultas e ilegales" y constituyen una violación de los acuerdos bilaterales vigentes entre ambos países.

"En la diplomacia, el trabajo no se grita como en los goles, pero nos mueve la misma convicción: el orgullo de ser argentinos y la defensa permanente de nuestros intereses", escribió en X el canciller argentino, Pablo Quirno.

Horas antes, el propio Milei dijo que no había que mezclar los temas. "Las Malvinas se recuperan con diplomacia sabia y no con gestos de patriotismo baratos", afirmó.

Aprovechando los reflectores y el momento, agregó que su administración ha logrado "avances en el plano internacional".

En ese sentido, señaló que Argentina consiguió que las Naciones Unidas instaran al Reino Unido a retomar el diálogo sobre la disputa de soberanía de las islas, aunque insistió en que el resultado del encuentro deportivo debía interpretarse únicamente como "un partido de futbol".

El tema, latente pero dormido, fue revivido nuevamente por el balón. La guerra sigue doliendo y el futbol volvió a poner la llaga en la herida.

Hace 40 años en el Mundial de México, la gesta de Diego, con el mejor gol de la historia y el de la mayor trampa recordada, y la eliminación de Inglaterra, tuvo un profundo significado en los excombatientes argentinos de esa guerra absurda (todas las guerras son absurdas y estúpidas). Un pequeño triunfo.

El partido del miércoles fue mucho más que futbol, pero, ante todo, fue sólo un juego. Y los odiosos paralelismos. La selección argentina de 2026 no es la del 86, aunque .

Y Messi no es Maradona, pero también. Ocupó su trono y fue determinante el miércoles con dos asistencias. Y las Malvinas no son argentinas, pero .

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