El Super Bowl LX entre New England Patriots y Seattle Seahawks es un manojo de contrastes. Si bien el equipo actualmente dirigido por Mike Macdonald ha adquirido protagonismo en las dos últimas décadas, su legado es opacado por los éxitos de la franquicia comandada por Mike Vrabel, que le ganó la partida en el único antecedente entre ambos en el Gran Juego de 11 años atrás, y está a las puertas de romper la marca de más campeonatos en la historia de la NFL con siete. A menos que The Hawks digan lo contrario.
Es así que el partido que se disputará el próximo 8 de febrero en el Levi’s Stadium de Santa Clara, estará cargado de historia, reencuentros y la posibilidad de un récord sin precedentes. El duelo entre los Patriots y los Seahawks no solo será la décima revancha en la historia del Súper Domingo —la segunda consecutiva—, sino que también servirá como escenario para que los Pats intenten coronarse como el equipo más ganador de todos los tiempos.

Para New England, esta será su duodécima aparición en el Gran Juego, hito con el que ampliaron su ya de por sí imponente récord de participaciones. Los de Foxborough, Massachussetts, han estado presentes en el 20% de todos los Super Bowls disputados.
De sus 11 anteriores viajes, han salido victoriosos en seis ocasiones, en las temporadas 2001, 2003, 2004, 2014, 2016 y 2018; al tiempo que han sido derrotados cinco veces, en 1985, 1996, 2007, 2011 y 2017. Un triunfo los desempataría de los Pittsburgh Steelers y les daría el récord absoluto de campeonatos con siete, uniéndose simbólicamente en la cima de su deporte con sus vecinos Boston Celtics, quienes presumen de ese privilegio en la NBA con 18.
La victoria en el Campeonato de la AFC que los trajo aquí también fue histórica. El triunfo 10-7 sobre los Denver Broncos fue la cuadragésima victoria en Playoffs de la franquicia, empatando el récord de la NFL. Con ello, también rompió una maldición de 0-4 en postemporada como visitantes en Denver.
El camino hacia la gloria estará liderado por el joven mariscal de campo Drake Maye, quien, a sus 23 años y 162 días, se convertirá en el segundo QB más joven en ser titular en un Super Bowl, solo detrás de Dan Marino. En el banquillo, el entrenador Mike Vrabel busca un logro personal único: con una victoria, se convertiría en la primera persona en ganar un Super Bowl como jugador y como entrenador en jefe para la misma franquicia, añadiendo un logro de entrenador a los tres anillos que ganó como linebacker de los Patriots.
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Frente a ellos, los Seahawks llegan a su cuarta final, lo que representa apenas el 6.7% del total de partidos por el título de la NFL y tan solo la tercera parte de lo que New England acumula. Es así que Seattle buscará equilibrar un historial que incluye una derrota ante Pittsburgh en la temporada 2005, una victoria sobre Denver en la 2013 y una agonizante caída en la única ocasión previa contra estos mismos Patriots.
Fue en el Super Bowl XLIX de la temporada 2014, donde un pase interceptado en la yarda uno en los últimos segundos le dio a New England un triunfo de 28-24, un fantasma que Seattle espera exorcizar. Así, el escenario está listo para una revancha de alto voltaje.
Por un lado, una dinastía que ha despertado en busca de reafirmar su dominio y alcanzar la cima absoluta. Por el otro, un equipo con sed de desquite y un segundo título para sus vitrinas en la cuna del grunge. Será pues, un capítulo definitivo en la historia de ambas franquicias y de la propia NFL.

Patriots buscan su séptimo anillo frente a Seattle. | Foto: Reuters 


