La deuda financiera de Petróleos Mexicanos cerró 2025 en 84 mil 500 millones de dólares, frente a 97 mil 600 millones de dólares reportados al cierre de 2024, lo que representó una reducción de 20 mil millones de dólares, equivalente a 20 por ciento, informó el director general de la empresa, Víctor Rodríguez Padilla, durante la conferencia matutina.
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El funcionario atribuyó la disminución a una serie de operaciones financieras y a la estrategia de reestructuración impulsada en coordinación con la Secretaría de Hacienda, con la que Pemex buscó aliviar la presión de vencimientos y estabilizar sus finanzas, luego de años de sobreendeudamiento que colocaron a la empresa como la petrolera más endeudada del mundo.
Rodríguez Padilla destacó que, además del ajuste en el saldo de la deuda, la empresa logró cubrir alrededor de 22 mil millones de dólares en adeudos con proveedores, lo que permitió normalizar parcialmente la operación y reducir tensiones con contratistas y cadenas productivas que arrastraban rezagos desde años anteriores.
La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que los resultados financieros de Pemex en 2025 fueron mejores de lo previsto y sostuvo que el plan de refinanciamiento coordinado desde la Secretaría de Hacienda permitió desplazar vencimientos que presionaban de manera inmediata las finanzas de la petrolera. Sin embargo, la empresa se mantiene como una de las petroleras más endeudadas del mundo.
Desde el año previo, el Gobierno federal instrumentó un paquete de apoyo financiero que incluyó un nuevo régimen fiscal para Pemex, la emisión de notas precapitalizadas, la recompra de bonos y la creación de un fondo de inversión, con el objetivo de evitar un deterioro mayor en la posición financiera de la empresa.
Sheinbaum subrayó que, aunque Hacienda acompañó el proceso de renegociación, la deuda continuó siendo responsabilidad de Pemex, al precisar que el apoyo gubernamental se concentró en modificar calendarios de pago y no en asumir directamente los pasivos financieros.
Pese a la reducción alcanzada en 2025, la mandataria reconoció que el reto estructural persiste y señaló que uno de los objetivos del Gobierno federal consiste en que Pemex dejara de depender del respaldo de Hacienda hacia 2027, como parte del Plan Estratégico 2025-2035.
El director general de Pemex adelantó que para 2026 se prevé un incremento de 34 por ciento en la inversión, orientado a mejorar el desempeño operativo y sostener la recuperación financiera, en un escenario donde la empresa aún enfrenta el peso de una deuda histórica acumulada durante décadas.
El diagnóstico oficial expuso que ese endeudamiento no se tradujo en modernización suficiente de infraestructura, ya que durante esos años la producción de refinados cayó 50 por ciento, lo que incrementó la dependencia de importaciones de gasolinas y diésel.
Frente a ese escenario, en 2025 se activaron instrumentos financieros coordinados con la Secretaría de Hacienda que permitieron reducir 20 por ciento la deuda total, un ajuste que representa un primer alivio, pero que no elimina los compromisos financieros acumulados de largo plazo.
La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que los resultados financieros y operativos de Pemex en el ejercicio 2025 se explican por la política energética impulsada por Andrés Manuel López Obrador, en particular la apuesta por la refinación, la integración de la empresa y la recuperación de su carácter público.




