Pensamiento mágico mexicano

El texto critica la estrategia de seguridad en México al señalar que el combate al crimen organizado requiere enfrentar redes criminales transnacionales, no soluciones basadas en el “pensamiento mágico” de capturar capos



El subsecretario de Estado Chris Landau señaló la semana pasada que “la captura o muerte de grandes capos en México no es la solución definitiva para el narcotráfico”; yo agregaría para la delincuencia organizada en general.
Landau dijo, en forma por demás irónica, que esa hipótesis debería ser “calificada como un pensamiento mágico, la idea de descabezar a los grupos criminales terminaría con el problema”.

Coincido plenamente con lo dicho por el funcionario, aunque seguramente no será del agrado de las autoridades mexicanas, quienes siguen pensando, desde hace por lo menos 20 años, con la salvedad de la inacción total de un sexenio, que la pacificación del país depende, en su caso, que ese pensamiento mágico se haga realidad.

Cuando la presencia de la delincuencia organizada en México lleva por los menos 40 años; tres generaciones y una cuarta en proceso de confirmación de familias enteras dedicadas a la actividad ilícita organizada; de asociaciones delictivas a delincuencia organizada y hoy redes criminales trasnacionales con el privilegio de mover capitales, inversiones y hasta redes empresariales y políticas más allá de las fronteras formales.

Llegó a mi poder un documento denominado Aliados del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en el mundo, firmado por el doctor Víctor Manuel Sánchez Valdez, académico e investigador mexicano especializado en seguridad pública, quien señala que esta empresa criminal tiene de aliados a 29 grupos delictivos en 15 países, entre ellos la Yakuza en Japón; la mafia albanesa, experta en tráfico de personas y cibercrimen; el Tren de Aragua en Venezuela, protegido, según fuentes norteamericanas, por el mandatario Nicolás Maduro; o la MS-13 salvadoreña.

Ahora bien, el CJNG es uno. ¿Qué alianzas tendrán las facciones del Cártel del Pacífico? Y ¿el resto?

Landau agregó que “… queremos asegurarnos de que los cabecillas y los narcotraficantes no vivan con impunidad en México”, algo que se antoja imposible cuando el país lleva décadas de vínculos criminales entre la delincuencia organizada, la clase política y empresarial, y una sociedad civil permeada por el crimen organizado.

Las causas, las capacidades de investigación e inteligencia, así como la coordinación y consolidación de la Guardia Nacional, parecen no encajar en el sueño mexicano de terminar con la violencia e inseguridad.

Se acaba de publicar que la guerra en Culiacán ha terminado y que el desmantelamiento de los Chapitos es inminente.

Sigamos entonces un sexenio más en nuestro pensamiento mágico y veamos hacia dónde nos lleva.