Pittsburgh Steelers vs. Houston Texans: el legado de Aaron Rodgers expuesto en Playoffs ante la mejor defensiva de la NFL

Mientras Aaron Rodgers busca hacer historia y superar récords de Joe Montana y Patrick Mahomes para salvar el puesto de Mike Tomlin



La más imponente defensiva de toda la NFL amenaza con prolongar la sequía de nueve años sin un triunfo en Playoffs para los Pittsburgh Steelers. Los Houston Texans aparecen en el horizonte del Acrisure Stadium como una peligrosa amenaza para el equipo del cuestionado Mike Tomlin, quien en caso de estirar esa racha negativa, volverá a estar en peligro de perder el puesto. Por lo que las esperanzas de la franquicia acerera, recaerán —en buena medida— en el brazo del veterano de 42 años, Aaron Rodgers.

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Desde la mitad de la temporada regular, un murmullo de profundo respeto ha recorrido la NFL. Es el nombre de los Texans el que resuena gracias a una defensiva feroz e implacable que se ha convertido en la pesadilla de cualquier ofensiva rival. Sin duda, era el rival más incómodo para el resto de los contendientes. Y aquí están, con su muro de concreto, a la espera de Rodgers y los suyos en la ronda comodín.

Al otro lado del campo, aparece ese desafío que carga con el peso de la historia y profunda urgencia. Los Steelers, y un quarterback de viejas batallas que busca un último acto de grandeza para cambiar su destino y el de la franquicia que depositó su fe en el palmarés de su heroico pasado.

Houston, en su tercer viaje consecutivo a la postemporada, no solo busca avanzar; sino que persigue afirmar una identidad. Bajo el liderazgo del entrenador DeMeco Ryans, han forjado la defensa más temible de la liga, un colectivo donde cada pieza, desde el veterano Danielle Hunter, hasta la joven estrella Will Anderson Jr, exuda confianza y violencia controlada. Han sido imbatibles en sus últimos nueve juegos, al permitir apenas 277 yardas por partido.

Frente a ellos, los Steelers llegan con la herida abierta de dos derrotas consecutivas en la misma Ronda de Comodines y la esperanza puesta en el brazo de una leyenda. El MVP del ya lejano Super Bowl XLV, se alista para lo que podría ser un capítulo crucial en su brillante legado postemporada. Con 45 pases de anotación en Playoffs, puede superar a Joe Montana (45) y a Patrick Mahomes (46) como el segundo con más pases anotadores en postemporada en la historia de la NFL, solo detrás de Tom Brady (88).

Con 79 yardas aéreas ante Houston, rebasaría a Ben Roethlisberger y sus 5 mil 972 yardas, como el tercero con más yardas de pase en postemporada en la historia de la liga, solo detrás de Tom Brady con 13 mil 400 y Peyton Manning con 7 mil 339. Cada estadística es un recordatorio de su calibre. Sin embargo, la realidad reciente susurra dudas, ya que lanzó solo cinco pases de touchdown en los últimos cinco juegos de la temporada regular.

Mientras la leyenda busca renacer con un último tiro de gracia, al otro lado del campo un nuevo príncipe consolida su reinado. CJ Stroud, el quarterback de Houston, lleva la tranquilidad de un veterano en apenas tres temporadas. Con una victoria en Playoffs en cada una de sus primeras dos campañas, ahora puede unirse a un círculo exclusivo de quarterbacks que ganaron un partido de postemporada en cada uno de sus primeros tres años, donde solo están Otto Graham, Joe Flacco y Russell Wilson.

No es un pasador que intimide con estadísticas abrumadoras, sino un líder sereno cuya mayor virtud puede ser el no cometer errores. Pero mucho dependerá de lo que haga su defensa, donde Will Anderson Jr, la gran joya de Houston, acecha. Con dos capturas, puede inscribir su nombre junto a gigantes como Richard Dent, LaMarr Woodley, Tim Harris y Nick Bosa, como los únicos desde 1982, cuando la captura individual se convirtió en una estadística oficial, con al menos 6.5 capturas en sus primeros cinco juegos de Playoffs.

Los Steelers, coronados campeones de la AFC Norte, llegaron a este punto casi por un milagro, gracias a una patada desviada de los Baltimore Ravens en la última jugada de la temporada regular. Es un equipo que ha evadido preguntas difíciles, pero que sabe que un error prematuro, podría significar el fin de una era. Houston, en cambio, juega sin ese peso.

Es un equipo en ascenso, cuya construcción bajo Ryans es ampliamente admirada. Incluso una derrota aquí no opacaría su brillante futuro, pero una victoria afirmaría su presente aterrador, como la escuadra más enrachada con nueve victorias al hilo. Además, los de H-Town cuentan con el fresco recuerdo de un contundente triunfo a su favor ante el rival en turno.

Y es que la última vez que se vieron las caras en 2023, fue una demostración de poder de Houston, al vencer por marcador de 30-6 a los seis veces ganadores del Super Bowl. Aunque ese partido es un eco que resuena con poca fuerza, pues el desastroso Kenny Pickett ya no está más en los controles de la ofensiva y ahora está Rodgers. Pero también los Texans ya no son solo una promesa; sino una realidad defensiva que ha paralizado a las mejores ofensivas.