PSG asegura una renta importante ante Chelsea en la ida de los octavos de Champions

PSG vence al Chelsea en la ida de octavos de Champions gracias a un festival de goles de Kvaratskhelia y Barcola



Foto: Reuters

La fe inquebrantable, el principal atributo del campeón de Europa, volvió a marcar la diferencia para que el París Saint-Germain (PSG) se llevara una ventaja casi decisiva en la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones ante un Chelsea que le plantó cara pero pecó de falta de contundencia.

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Un último cuarto de hora desatado, con un Kvaratskhelia hambriento, acabó por dar al PSG una ventaja excesiva para lo que se había visto en el campo.

Los de Luis Enrique no mostraron su mejor cara, pero se plantarán la próxima semana en Stamford Bridge con una renta jugosa.

El PSG se tomó la revancha del pasado Mundial de Clubes y recuperó algo de optimismo, que le había abandonado en los días previos a este duelo por los malos resultados y las deficiencias en el juego.

El Chelsea no mereció tanto castigo. La cuarta derrota de Liam Rosenior desde su llegada al cargo, tras las tres sufridas contra el Arsenal, fue más dura de lo que dejó su equipo ver en el campo ante un rival de la talla del PSG.

El quinto de la liga inglesa amagó incluso con llevarse un buen resultado del Parque de los Príncipes, pero se desmoronó en el cuarto de hora final, tras un error del meta Jörgensen que dio rienda suelta a la voracidad del campeón.

De tú a tú

Hasta entonces, el partido había sido de tú a tú. La constatación de que a este PSG le faltan los vatios del año pasado, pero mantiene la confianza en el proyecto y que pese a que sus jugadores no están a tope de forma, hay mimbres para construir.

El equipo logró una ventaja decisiva con un tridente totalmente renovado, un desatado Kvaratskhelia que no había sido titular y que logró los dos últimos tantos que dejan los cuartos a tiro de piedra.

El PSG no es la pila eléctrica que el año pasado fundía a sus rivales, pero tuvo rachas de juego intenso, fogonazos que trajeron a la memoria el recuerdo de aquel conjunto memorable que convertía los partidos en ciclones y se lo llevaba todo por delante hasta alzar la copa.

Pero fueron solo momentos sin continuidad, que dejaron paso a otras fases planas en las que el Chelsea, un conjunto pensado para la verticalidad al más puro estilo inglés, colocó al PSG contra las cuerdas y no le castigó más por la mala puntería de sus atacantes.

El área del campeón de Europa era un coladero, con Hakimi y Nuno Mendes lanzados a la ofensiva y dejando huecos en su retaguardia por los que se colaron Neto y Palmer.

El equipo de Luis Enrique añora demasiado a Fabián Ruiz, y el centro del campo fue un campo de batalla en el que Caicedo y Enzo Fernández supieron contrarrestar el dominio francés.

El primer cuarto de hora fue parisiense. Una parada de Jörgensen, el gol de Barcola y un trallazo al palo de Dembélé llevaron la esperanza a la grada.

El ex atacante del Lyon aprovechó en el minuto 10 una buena cesión de cabeza de Joao Neves para conseguir de media bolea su primer tanto en esta Liga de Campeones y encadenar un tercer partido consecutivo marcando.

Cinco minutos más tarde Dembélé hizo temblar el palo inglés y ahí se apagó el impulso francés.

Avisó Neto en el minuto 17, pero fue el Malo Gusto quien en el 28 consiguió el empate en un mal repliegue defensivo del PSG, que durante todo el primer tiempo había mostrado las debilidades de su zaga.

Las mismas que en el 37 obligaron a Safonov a mostrar su talento tras una buena combinación del Chelsea que remató Palmer solo desde dentro del área.

El rechace del meta ruso originó el contragolpe francés, lanzado por Doué, que dejó a Dembélé en posición favorable, cara a cara con el defensa Fofana, que en su intento de despejar desvió algo el balón para descolocar a su portero y permitir al Balón de Oro conseguir su segundo tanto en la competición esta temporada.

Pese a la ventaja en el marcador, el PSG siguió sin atar el control del partido, con un Chelsea que supo hacer temblar al campeón. La intensidad del juego de los ingleses ponía en aprieto al equipo de Luis Enrique, como demostró en el minuto 57 Neto robando un balón en el área y sirviendo para que Enzo Fernández consiguiera el empate.

Fue la fe la que volvió al rescate de los de Luis Enrique. El Chelsea jugaba con fuego en cada salida del balón y Jörgensen acabó por cometer un error fatal, dejando el balón a Barcola, que sirvió para que Vitinha dibujara una hermosa vaselina que devolvía la algarabía al Parque de los Príncipes.

Luego llegó el festival de Kvaratskhelia, que tomó el puesto de Doué y consiguió dos tantos que se antojan decisivos para encarar la vuelta en Londres.