Regresar a Guadalajara es una gran responsabilidad”: Hernández Gárate

El potosino cierra este domingo la temporada de reapertura de la “Nuevo Progreso”


Jorge Hernández Gárate
Jorge Hernández Gárate

Para Jorge Hernández Gárate la apuesta del próximo en la plaza de toros Nuevo Progreso es muy alta, al presentarse en un escenario con tanta exigencia en un cartel con alternantes de gran nivel. El rejoneador potosino actuará junto al español Andy Cartagena y al mexicano Emiliano Gamero, con toros de San Marcos, en una corrida que cierra la Temporada de Reapertura.

LEE ADEMÁS: “Atrás quedó el dolor, hoy sólo sueño con ser figura”: César Pacheco

“El regresar a Guadalajara para mí significa una gran responsabilidad porque considero que estoy en un momento importante en mi carrera y qué mejor que volver en una corrida de rejones y con grandes exponentes del rejoneo como lo son Andy Cartagena y Emiliano Gamero. Para mí representa mucha responsabilidad y una gran rivalidad y esperemos que la corrida sea todo un éxito y que la gente nos acompañe y nos apoye y que se den más corridas de rejones en otras plazas de la República Mexicana”, afirmó Hernández Gárate.

El llegar a este compromiso, llena de emoción e ilusión a Jorge Hernández, quien en los últimos años ha tenido un gran repunte en su carrera profesional, teniendo fechas importantes por delante, además del compromiso de Guadalajara.

LEE ADEMÁS: Aprueban proyecto de obras de modernización de Las Ventas

“Hace tiempo que no sentía esa emoción y responsabilidad por un compromiso, aclarando que para mí todas las plazas tienen importancia, pero cuando se trata de Guadalajara es otra cosa; me siento mayormente comprometido, pero a la vez más maduro y con todo el ánimo de disfrutar de la tarde, de sentir esa ‘sabrosa presión‘ que es incomparable, de ahí que me siento más que preparado, pues estoy en el mejor momento de mi carrera“, señaló el caballista.

Para Jorge Hernández Gárate, el que cada vez se apueste más por las corridas de rejones es un respiro para el toreo a caballo, que ahora es testigo no sólo del paso de las figuras, sino de una nueva generación que pisa fuerte y obliga a los toreros consolidados a no dejarse ganar la pelea.