Vaya bomba política que llegó desde Estados Unidos. Una acusación formal presentada ante una corte federal estadounidense señala al gobernador Rubén Rocha Moya, el senador Enrique Inzunza y otros funcionarios o exfuncionarios de Sinaloa, de vínculos con el narco.
De acuerdo con el expediente, para la mayoría de los acusados hay cargos por conspiración para importar narcóticos a Estados Unidos, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, y conspiración para poseer esas armas.
Además de los graves señalamientos, también llama la atención el relato que se construye. Porque se presume una alianza entre autoridades estatales, mandos policiales y Los Chapitos para proteger cargamentos, filtrar operativos, colocar funcionarios y permitir impunidad. En pocas palabras, se habla de la captura criminal de un gobierno estatal. Un narcogobierno.
LAS ACUSACIONES
El expediente sostiene que Rocha se reunió en 2021 con Iván y Ovidio Guzmán. Según la acusación, ellos habrían prometido apoyar su triunfo y él habría ofrecido colocar funcionarios favorables al grupo. También menciona robo de boletas, secuestro e intimidación de opositores, además de policías estatales sin intervenir ante denuncias en casillas.
También se apunta contra Inzunza. El documento lo ubica en reuniones con líderes criminales para acordar planes de protección desde el gobierno. Además, afirma que funcionarios recibían pagos mensuales y avisaban sobre cateos del Ejército, la Marina y operaciones con apoyo estadounidense.
Algo que llama mucho la atención en el comunicado público sobre el caso es que se agradece la asistencia del gobierno de México. Hasta ahora no se ha precisado qué autoridad mexicana colaboró. ¿Harfuch?
LAS REACCIONES
Rocha negó los cargos y dijo que las imputaciones “carecen de veracidad y fundamento alguno”. También dijo que ya habló con Sheinbaum y recibió su respaldo.
Inzunza escribió que rechazaba “enfática y firmemente las imputaciones, por falsas y dolosas”. Sin embargo, involucró al expresidente López Obrador al decir que era un ataque en su contra.
En el Senado, Lilly Téllez celebró los cargos y dijo que empiezan a señalarse “con nombre y apellido los mafiosos de Morena”. Además, acusó que Adán Augusto sería el siguiente. Ricardo Anaya pidió la presencia de Rocha para explicar la acusación. Gerardo Fernández Noroña respondió que no se ha presentado una sola prueba.
SANA DISTANCIA
Adán Augusto evitó hacer comentarios a la prensa que lo buscó. En cambio, Ricardo Monreal pidió pruebas, respeto a la ley y presunción de inocencia. En pocas palabras, que nadie es culpable mientras un juez no lo demuestre. Pero evitó respaldar personalmente a Rocha como lo hizo en 2024, cuando viajó a Sinaloa y dijo que el gobernador “no está solo”.
También vale la pena recordar el respaldo de gobernadores, diputados y la propia Sheinbaum hacia Rocha Moya cuando era señalado de vínculos con el narco, en medio de la tormenta tras la captura del Mayo por parte de Estados Unidos. Hasta el momento, se nota la ausencia de respaldos unánimes frente a estas nuevas acusaciones.
LA DECISIÓN
Sheinbaum tendrá que fijar postura en su conferencia matutina. Puede respaldar a Rocha y decir que Estados Unidos no presentó pruebas suficientes. También puede pedir que los señalados se separen para ser investigados.
La primera ruta cuida a Morena. La segunda cuida la relación con Washington. En medio queda Sinaloa, con una acusación que todavía exige juicio, pero que ya desató una crisis política. Y hay quien dice que vendrán más acusaciones contra políticos mexicanos.
EL DATO INCÓMODO
Mientras Morena habla de soberanía, el Senado autorizó la entrada de 96 agentes estadounidenses para labores de adiestramiento en territorio mexicano. Vaya timing.








