Cuando un niño presenta fiebre y manchas en la piel, es común que surjan dudas. Dos de las infecciones más frecuentes en la infancia son el sarampión y la varicela. Aunque ambas son virales y comparten ciertos síntomas, no son lo mismo y pueden tener consecuencias diferentes si no se atienden a tiempo.
Conocer sus características permite actuar con rapidez, buscar atención médica adecuada y evitar la propagación.
¿Qué es el sarampión?
El sarampión es una enfermedad causada por un virus altamente contagioso que se transmite por el aire, a través de gotículas al toser o estornudar. El virus puede permanecer activo en el ambiente durante varias horas.
Síntomas más frecuentes:
- Fiebre alta (mayor a 38,5 °C)
- Tos seca persistente
- Congestión nasal
- Ojos rojos o conjuntivitis
- Manchas de Koplik (puntos blancos en la boca)
- Erupción rojiza que inicia en el rostro y se extiende al resto del cuerpo
La erupción aparece días después de la fiebre. Esta enfermedad puede generar complicaciones graves como neumonía, inflamación cerebral (encefalitis) e incluso riesgo de muerte, especialmente en menores no vacunados.
¿Qué es la varicela?
La varicela es provocada por el virus varicela-zóster y también se contagia fácilmente, ya sea por contacto directo con las lesiones o por vía respiratoria.
Síntomas más comunes:
- Fiebre moderada
- Cansancio general
- Dolor de cabeza leve
- Erupción con ampollas llenas de líquido que causan intensa picazón
Una característica distintiva es que las lesiones aparecen en diferentes fases al mismo tiempo: manchas rojas, ampollas y costras. Generalmente, comienzan en el tronco y luego se expanden al rostro y extremidades.
Principales diferencias
Tipo de erupción
- El sarampión produce manchas planas rojizas que pueden unirse.
- La varicela genera ampollas con líquido que posteriormente forman costras.
Inicio del brote
- En el sarampión, las manchas comienzan en la cara.
- En la varicela, suelen iniciar en el torso.
Nivel de gravedad
- El sarampión tiene mayor riesgo de complicaciones severas.
- La varicela suele ser más leve en la infancia, aunque no está exenta de riesgos.
Vacunación
Ambas enfermedades pueden prevenirse mediante las vacunas incluidas en los calendarios oficiales de inmunización.
La vacunación es la herramienta más eficaz para evitar contagios y reducir complicaciones. Si un menor presenta fiebre alta acompañada de erupción cutánea, es fundamental acudir al médico y limitar el contacto con otras personas hasta contar con un diagnóstico claro.
Distinguir entre sarampión y varicela no solo ayuda a proteger al paciente, sino también a la comunidad. La información oportuna y la prevención siguen siendo esenciales para cuidar la salud infantil.

Foto: Arte en canva 


