El secretario de Salud, David Kershenobich, advirtió que la diabetes mellitus avanzó durante años sin síntomas y subrayó que la prevención y la detección temprana redujeron de manera sustantiva el riesgo y las complicaciones, con énfasis en grupos de alto riesgo, antecedentes familiares y diabetes gestacional.
LEE ADEMÁS: Beca Rita Cetina 2026: fechas, pago triple y quiénes cobran primero
El funcionario afirmó que la diabetes mellitus representa uno de los principales retos de salud pública en México y sostuvo que el diagnóstico oportuno y la prevención individual evitan complicaciones graves, al desmentir la idea de que la enfermedad conduce de forma inevitable a daño renal, ceguera, amputaciones o hipertensión arterial.
Durante su intervención, explicó que la enfermedad se desarrolla a lo largo de la vida y permite un manejo sin complicaciones cuando existe identificación temprana del riesgo, además de que una estrategia preventiva adecuada retrasa sus efectos y favorece una vida prácticamente normal en quienes recibieron atención primaria oportuna.
Kershenobich indicó que la evidencia mostró una reducción de entre 40 y 60 por ciento en el riesgo de desarrollar diabetes con intervenciones tempranas, por lo que insistió en priorizar la prevención en grupos con mayor probabilidad de padecerla, en lugar de enfocar los esfuerzos únicamente en el tratamiento de complicaciones.
El secretario detalló que factores como niveles anormales de glucosa en ayuno, incluso en personas asintomáticas, alertan sobre un riesgo elevado, al igual que el aumento del perímetro abdominal, sin necesidad de cifras específicas, lo que permitió actuar con anticipación y modificar conductas de riesgo.
Añadió que estilos de vida con dietas altas en calorías y alimentos ultraprocesados, estrés crónico asociado a elevación de hidrocortisona y alteraciones del sueño incrementan la probabilidad de desarrollar diabetes entre 20 y 60 por ciento y adelantaron su aparición hasta 10 años.
El funcionario enfatizó el peso de los antecedentes familiares, al señalar que una persona con un familiar directo con diabetes presenta entre dos y tres veces más riesgo, mientras que con dos familiares directos el riesgo aumentó de cuatro a seis veces, situación que exige vigilancia y cambios tempranos en hábitos familiares.
Subrayó que el entorno compartido influyó de manera decisiva, debido a costumbres alimenticias y falta de ejercicio, por lo que llamó a asumir una responsabilidad familiar, especialmente de madres y padres, para propiciar alimentación saludable y actividad física desde la infancia.
Sobre la diabetes gestacional, explicó que mujeres con elevación de glucosa durante el embarazo enfrentan un riesgo posterior de siete a 10 veces mayor de desarrollar diabetes, además de incrementar la probabilidad en hijas e hijos, por lo que consideró indispensable el seguimiento clínico tras el parto.
Detalló que la vigilancia incluyó repetir la medición de glucosa entre seis y 12 semanas después del embarazo y mantener controles anuales durante cinco años, ya que cada caso sin seguimiento representó una oportunidad perdida para prevenir la progresión a diabetes mellitus.
Finalmente, Kershenobich sostuvo que la política sanitaria prioriza la educación en salud y el “contagio social” de prácticas preventivas, al reiterar que la prevención y la atención temprana constituyeron los ejes centrales para enfrentar las enfermedades crónicas y reducir su impacto en la población.

Foto: Cuartoscuro.com 


