Sheinbaum ante la izquierda global

La cumbre de Barcelona reunió a líderes progresistas para impulsar el multilateralismo y redefinir alianzas globales con participación de Claudia Sheinbaum



Este fin de semana se celebró en Barcelona la IV Reunión en Defensa de la Democracia. Se trata de un nuevo intento de construir una comunidad política de liderazgos no alineados con las principales potencias.

Estas reuniones iniciaron en Nueva York, Estados Unidos, en septiembre de 2024, siguieron en Santiago, Chile, en julio de 2025 y tuvieron otra parada en Nueva York en septiembre del mismo año. En España se buscó dar continuidad a ese esfuerzo.

AGENDA A LA IZQUIERDA

La cita fue acogida por Pedro Sánchez, presidente de España. Reunió a líderes de centroizquierda de Europa, América Latina y África. Los tres principales ejes fueron la defensa del multilateralismo, la regulación democrática del entorno digital y la reducción de la desigualdad.

Claudia Sheinbaum llegó a esta cumbre con la propuesta de redirigir 10% del gasto mundial en armas a un programa internacional de reforestación, pidió una declaración contra cualquier intervención militar en Cuba y ofreció a México como sede para la reunión de 2027. También aprovechó el viaje para normalizar la relación con España.

Y mientras Sheinbaum participaba en Barcelona, María Corina Machado fijaba desde Madrid una postura frontal contra quienes “obstaculizan el proceso democrático” en Venezuela. Ese mensaje recordó la postura mexicana frente al chavismo, que prefirió mantener relación con Nicolás Maduro y no con la oposición que ganó las elecciones.

CONTRAPESO LIMITADO

La cumbre intentó articular un contrapeso frente a las potencias que concentran las decisiones mundiales.

Los participantes buscaron responder al deterioro del orden internacional, al avance de la “derecha radical” y a la parálisis de instituciones como el Consejo de Seguridad de la ONU. El mensaje apuntó a Washington, Moscú y Pekín, y también dialogó con la crisis interna de Europa.

Lo ocurrido en Barcelona sólo generó narrativa y agenda por el momento. No hubo una institución multilateral, un bloque comercial o un nuevo mecanismo de seguridad. Lo ocurrido recuerda al Movimiento de Países No Alineados y al Grupo de los 77, que ayudaron a instalar demandas del sur global, pero no alteraron de manera profunda el sistema internacional.

AÑO DE ALIANZAS

Recordemos que apareció el llamado Escudo de las Américas, impulsado por Donald Trump en marzo con una lógica militar y de inteligencia contra los cárteles. México, Brasil y Colombia quedaron fuera. Después vino la reunión de Barcelona con enfoques distintos.

Ese surgimiento de bloques regionales nos muestra que el multilateralismo tradicional no pudo ayudar a resolver los principales problemas internacionales y que varios gobiernos ahora buscan coaliciones con temáticas distintas para empujar su propia visión del orden regional y mundial.

En ese nuevo tablero, México quedó fuera de un esquema de seguridad en el continente americano y busca colocarse en un espacio progresista bajo el argumento de la cooperación, el desarrollo y la defensa ideológica. Sin embargo, la cercanía con Estados Unidos impone límites evidentes a cualquier intento de tomar distancia.

REGRESO A MÉXICO

Al terminar la cumbre, Sheinbaum vuelve a la realidad mexicana. Aquí le esperan la incertidumbre económica, la violencia de los cárteles y la tarea de recomponer la alianza oficialista entre Morena, PT y PVEM rumbo a 2027.

También vuelve a un país con gasolina cara, creciente inflación y aumento de la deuda. La cumbre proyectó posibles alianzas en un mundo incierto. Pero los problemas inmediatos siguen estando en casa.

EL DATO INCÓMODO

Los legisladores de Morena presumen cercanía con la gente, pero el Inegi reporta otra cosa: la confianza ciudadana en el Congreso bajó de 42.8% a 41%. Hablan como si representaran al pueblo entero, pero cada año menos gente les cree.