Al fijar un posicionamiento amplio y detallado sobre la detención de Nicolás Maduro tras una intervención de Estados Unidos en Venezuela, la presidenta Claudia Sheinbaum subrayó que México rechaza de manera categórica cualquier forma de intervención en los asuntos internos de otros países, al tratarse de una práctica que la historia regional mostró como incapaz de producir paz, desarrollo o instituciones democráticas sólidas.
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La mandataria sostuvo que sólo los pueblos pueden decidir su futuro, ejercer soberanía sobre sus recursos naturales y definir su forma de gobierno sin presiones externas, principio que México defendió como mandato constitucional y como norma esencial del derecho internacional, consagrada en la Carta de las Naciones Unidas y en el respeto irrestricto a la integridad territorial de los Estados.
Sheinbaum afirmó que la soberanía y la autodeterminación no admiten ambigüedades ni excepciones, al tiempo que advirtió que la acción unilateral, la invasión y el uso de la fuerza no pueden ser la base de las relaciones internacionales del siglo XXI, porque no conducen ni a la paz ni al desarrollo sostenible de las naciones.
En su mensaje, la presidenta evocó referentes históricos como George Washington, quien llamó a cultivar la buena fe y la justicia entre las naciones, así como a Abraham Lincoln, al definir la democracia como el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, en contraste con las doctrinas de imposición externa.
Sheinbaum planteó que el continente americano enfrenta desafíos distintos a los del pasado, marcados por la competencia económica global y el crecimiento de Asia, retos que no se resuelven mediante la fuerza militar, sino con cooperación para el desarrollo, inversión productiva, innovación, educación y bienestar social compartido.
La presidenta delineó una visión regional sustentada en cinco ejes: respeto pleno a la soberanía, inversión productiva en infraestructura y conocimiento, integración económica con cadenas productivas compartidas, bienestar social como núcleo del desarrollo y diálogo permanente entre iguales como base de la estabilidad hemisférica.
En materia de seguridad, la jefa del Ejecutivo explicó que México mantiene un entendimiento con Estados Unidos basado en respeto a la soberanía, responsabilidad compartida, confianza mutua y cooperación sin subordinación, incluso en el combate al narcotráfico y al tráfico de fentanilo por razones humanitarias.
Sheinbaum afirmó que el objetivo central del Estado mexicano es reducir la violencia y construir una paz duradera con justicia, al reportar una disminución de 37 por ciento en el homicidio doloso, así como decomisos de drogas ilegales y extradiciones, aunque subrayó que la violencia también tuvo como causa el tráfico ilegal de armas desde Estados Unidos y el consumo de drogas en ese país.
Al cerrar su posicionamiento, la presidenta reiteró que México es un país libre, independiente y soberano, donde manda el pueblo, y dejó claro que la cooperación internacional es bienvenida, pero que la subordinación y la intervención externa no forman parte de la política exterior mexicana, inspirada en el principio juarista de que el respeto al derecho ajeno es la paz.




