El alza de impuestos aplicados a diversos productos como cigarros y refrescos, el alza en comida en loncherías, fondas y taquerías, así como el incremento de aranceles a importaciones chinas, además de la llamada actualización de derechos que se pagan al gobierno entre otros, propiciaron que la inflación en la primera quincena del mes de enero acelerara su paso.
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De esta forma, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) que publicó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), incrementó 0.31% en el periodo que se informa, respecto a la quincena anterior, por lo que la inflación general fue de 3.77% anual desde el 3.69% observado en diciembre pasado.
No obstante, la inflación en la primera quincena de enero, fue menor al alza prevista por el consenso del mercado que se consideraba sería de 0.40%, pero confirmó que las estimaciones de los analistas de que la inflación aceleraría el paso en este momento del año.
Cabe señalar que la aceleración de la primera quincena de enero fue propiciada por el componente subyacente, que se ubicó en 0.43%, la más alta para un periodo igual desde el 2023.
A su interior, sus dos rubros registraron aceleración: mercancías incrementó 0.69%, la más alta para un periodo igual desde el 2014 y la de servicios en 0.19%, la más alta para un periodo igual desde el 2024.
La alta inflación de mercancías provino principalmente de las alimenticias, que registró una inflación de 1.24%, la más alta desde el 2014 al comparar periodos iguales, mientras que la inflación de las mercancías no alimenticias se ubicó en 0.21%, mostrando una moderada aceleración y siendo la inflación más baja para un periodo igual desde el 2024.
La inflación de servicios se ubicó en 0.19%, por el alza en educación (0.25%) que interrumpió una racha de siete quincenas con una inflación de 0.00%; en vivienda aumentó a 0.29% y la inflación de otros servicios fue de 0.08 por ciento.
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En tanto, la inflación no subyacente se contrajo 0.12%; ello, toda vez que sus dos componentes también registraron una inflación negativa, ya que la inflación de productos agropecuarios se contrajo 0.20% quincenal; la inflación de frutas y verduras fue de apenas 0.09 por ciento.
Por otro lado, la inflación de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno se contrajo 0.06 por ciento.
Tras lo anterior, el área de análisis de Grupo Financiero BASE, que encabeza Gabriela Siller Pagaza, considera que, en este contexto, el Banco de México (Banxico) no ha terminado el combate contra la inflación y “los riesgos de un repunte se mantienen sesgados al alza, por lo que sería imperante que el Banco mantenga sin cambios su tasa de interés por lo menos en el primer cuatrimestre del año”, toda vez que será en la primera semana de febrero cuando la Junta de Gobierno del Banxico dé a conocer si reduce o no la tasa de interés interbancaria.
Para el área de Servicios Financieros de Grupo Coppel, que encabeza el economista en Jefe, Arturo Vieyra, la inflación general que fue menor a lo esperado (por debajo del 4.0%), “se debe principalmente a que los precios más volátiles —como combustibles y alimentos frescos— están inusualmente bajos, en solo 1.4% anual. No obstante, es probable que esta cifra haya tocado fondo y pronto comience a revertirse hacia su promedio histórico”.
En una nota oportuna, analistas de la Dirección de Estudios Económicos de Banamex, mantienen para el cierre de 2026 su estimación para la inflación anual general y subyacente en 4.2% y 4.1%, con presiones derivadas de los aranceles impuestos (que se manifestarían gradualmente), así como por aumentos acumulados en costos laborales, compensadas parcialmente por la apreciación cambiaria y un crecimiento económico que se mantendrá moderado.

La inflación se “come” a las taquerías mexicanas. | Foto: EFE 


