Pasaron más de tres lustros, un total de 16 años, para que la Copa del Mundo pudiera volver a Europa en la edición de Suiza 1954 debido a los estragos que dejó la Segunda Guerra Mundial. Esta fue la quinta edición de la justa mundialista en su historia.
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Francia 1938 había sido la previa en territorio europeo con Italia de Bicampeón, mientras que los torneos se iban a efectuar en 1942 y 1946 no se realizaron por el conflicto bélico y su devastación, en tanto que el torneo de 1950 se llevó a cabo en Brasil.
La elección de Suiza para 1954 y el formato
Si bien habían pasado casi diez años del fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945, la realidad en Europa seguía muy complicada por los estragos que dejó el peor conflicto bélico en la historia moderna.
Pero Suiza se había mantenido neutral durante aquellos años y si bien su economía era buena, tardó en desarrollar una infraestructura para poder recibir un Mundial, más allá de que era el país que estaba en mejores condiciones.
Además, se le dio la sede porque coincidía con los 50 años de la FIFA (en 1904), la cual hasta la fecha tiene sus oficinas centrales en la ciudad de Zúrich, una de las más importantes del país helvético.
Aquel Mundial fue disputado con un total de 16 países: Alemania Federal, Austria, Bélgica, Brasil, Checoslovaquia, Corea del Sur, Escocia, Francia, Hungría, Inglaterra, Italia, México, Suiza, Turquía, Uruguay y Yugoslavia.
El conjunto uruguayo era el vigente Campeón en aquel momento, luego de que cuatro años antes le había ganado la Final de su Mundial a Brasil en el famoso Maracanazo.
La participación de México en 1954
Por su parte, la Selección Mexicana que participó en esa Copa del Mundo fue dirigida por el español Antonio López Herranz y no pudo sumar ni un solo punto, debido a las derrotas 5-0 contra Brasil y 3-2 ante Francia, aunque en ese partido ante los galos anotó un gol José Lamadrid y el otro Tomás Balcázar.
Su nieto, Javier Chicharito Hernández Balcázar, hizo lo mismo 56 años después en Sudáfrica 2010, algo sin duda histórico para nuestro balompié.
Esa fue la tercera Copa del Mundo en la que participó México, luego de haber estado en Uruguay 1930 y Brasil 1950, en todas se quedó en la primera fase.
La Hungría de Puskas y Kocsis aplastaba a todos
Esta Copa del Mundo tenía un gran favorito para ganarla: la Hungría de Ferenc Puskás, Sándor Kocsis, Zoltán Czibor, entre otros futbolistas, porque era un equipo que arrasaba a sus rivales.
Tan es así que ese cuadro, entonces conocido como los “Magníficos Magiares”, estableció un récord de 27 goles en la justa de 1954 en un total de cinco partidos, marca que hasta la fecha ningún país ha podido superar.
El camino de Hungría en aquella Copa del Mundo había sido verdaderamente aplastante: golearon 9-0 a Corea del Sur y a Alemania Federal 8-3 en fase de grupos. Es decir que en dos partidos habían marcado 17 goles, una auténtica locura.
En cuartos de final le ganaron 4-2 a Brasil mientras que en la semifinal echaron al entonces vigente Campeón Uruguay, con un marcador igual de 4-2, por lo que no había quién los pudiera detener.
Todo estaba puesto para que Hungría consiguiera su primera Copa del Mundo, con un equipo al que nadie le llegaba siquiera a los talones… hasta que sucedió algo totalmente inesperado.
El Milagro de Berna: Alemania le ganó a la indestructible Hungría
La Final de Suiza 1954 se disputó el 4 de julio en el Wankdorf Stadium en Berna, donde se esperaba que el juego fuera un mero trámite antes de la coronación de la súper Hungría sobre Alemania Federal a la que ya había destrozado en la fase de grupos.
Y el juego comenzó tal y como se esperaba: apenas ocho minutos y Hungría ya iba arriba 2-0 con goles de Puskás al 6′ y Czibor al 8′.
Parecía que la paliza de primera ronda se iba a repetir a favor de los magiares, pero es ahí justo cuando la historia de Alemania y su grandeza en el futbol, comenzó a escribirse.
Dos minutos después del segundo gol húngaro, apareció el alemán Max Morlock para recortar el marcador 2-1 y al 18′, los germanos empataron gracias al tanto de Helmut Rahn.
Fueron 20 minutos completamente frenéticos en los que en el campo se anotaron cuatro goles. Hungría pasó de ya verse campeón muy fácil a tener frente a sí un rival que de pronto se hizo gigante.
Seis minutos antes de que se acabara el tiempo regular, de nueva cuenta apareció Rahn para meter el 3-2 a favor de Alemania Federal y así conseguir el primer título para ese país, que en ese entonces tenía dos representaciones (con Alemania Democrática, la cual no jugó ese Mundial).
Los factores que derivaron en la victoria germana en el llamado Milagro de Berna, además de la gran reacción teutona al ir abajo por dos goles, fueron que Hungría se confió demasiado no solo por cómo había llegado a esta Final y que se había puesto arriba muy fácil en el marcador.
Los magiares tenían una racha de 30 partidos seguidos sin perder considerando rondas clasificatorias al Mundial, además de sus súper jugadores como Puskás.
Sin embargo, el propio Ferenc jugó la Final ciertamente mermado por una lesión, además de que el campo de juego con excesivo fango, aunado a que el arquero alemán Toni Turek también fue figura.
De esta manera, Alemania consiguió su primer título de Copas del Mundo, mientras que Hungría se quedó con las manos vacías y nunca más pudo llegar a una Final, luego de que también perdió el juego por el título en 1938 ante Italia.

Foto: Cortesía FIFA 





