Tensión económica global

Estados Unidos domina la economía y tecnología global, imponiendo su influencia sobre países y cadenas de suministro, mientras México busca aprovechar su experiencia industrial en este contexto.



La única certeza global en la actualidad es que todo está sujeto a negociación.

Contexto

Durante todo un año hemos visto reiteradamente el predominio de Estados Unidos en el terreno económico, acomodando las piezas según sus intereses y conforme a lo que se define como la esfera de influencia y control de ese país. Si bien es cierto que esto surge a partir del nuevo orden económico mundial definido por nuestro vecino del norte, también lo es que ya se vislumbraban estas acciones desde el primer periodo de gobierno del presidente Donald Trump.

En este nuevo orden, las negociaciones tienen un mayor peso que el derecho internacional, al igual que dejan de cobrar relevancia algunos organismos internacionales. Aun así, Estados Unidos lidera en gran medida acciones del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y en importantes mercados financieros globales; avanza en la carrera de la inteligencia artificial, los semiconductores y en las cadenas globales de valor.

La ruta

Es bien sabido y reiterado que la esfera de influencia de Estados Unidos es el hemisferio occidental, junto con las alianzas que blindan el entorno de seguridad del territorio americano.

Tenemos como ejemplo lo ocurrido en Venezuela el pasado 2 de enero, que muestra cómo la intervención se dio en un esquema de quitar la dictadura para mantener la estructura que la sostenía, bajo amenaza de un control sigiloso, que finalmente fue cedido sin tener que utilizar el poderío de los Estados Unidos de Norteamérica.

La recomposición de un modelo creado por Estados Unidos les reposiciona como el país al frente de las potencias globales, en un momento crítico en el que China avanzaba para ocupar el lugar que se percibía vacío entre las naciones.

China continúa creando alianzas con el mayor número posible de países, aunque no todos cobran relevancia global en sus acuerdos, como lo hace Estados Unidos, que no sólo se queda en lo económico, sino que domina naciones en lo territorial, para cubrir sus necesidades en tierras raras, petróleo y freno a las potencias contendientes.

Taiwán se encuentra cada vez más cerca de la mira de China y Ucrania de Rusia, siendo que no se encuentran en la mencionada esfera de influencia de Estados Unidos, y se perciben más como pretexto que como visión intervencionista.

Pese a todo esto, Estados Unidos avanza con firmeza en el dominio de sectores críticos, reiterando esencialmente la seguridad, la tecnología y los semiconductores, además de minerales críticos, baterías eléctricas, medicamentos y dispositivos médicos. Para ello genera no sólo ofensivas comerciales y arancelarias, sino también políticas industriales y presupuestarias, y define las características de las nuevas cadenas de suministro, resilientes, competitivas y con baja vulnerabilidad, para evitar la escasez a causa de terceros y, como podría suceder, ante la eventual acción armada de otro país en su contra.

Conclusión

Debemos resaltar que México cuenta con amplia experiencia en los sectores aeroespacial, automotriz, minería, insumos para semiconductores y químico-farmacéutica, por lo que persiste la posibilidad de reafirmar el T-MEC, aduciendo a la funcionalidad de México para el país del norte, como el país manufacturero de alta calidad.

En otro contexto, el Foro Económico Mundial se convirtió en el escenario para recordar el dominio de las potencias, principalmente Estados Unidos. Destacan las múltiples declaraciones que han surgido, además de arrancar con la misa en los riesgos descritos en el Global Risks Report 2026, entre ellos la confrontación geoeconómica vigente entre grandes potencias por acceso a mercados, recursos críticos y cadenas de suministro, con barreras comerciales, sanciones y fragmentación.

Veremos el resultado, analizaremos la firmeza de estas declaraciones y la contundencia de las acciones que le sigan.