TMX presentará el libro en Las Ventas de Madrid

“México es Taurino”: la memoria de una tradición que cruza el Atlántico



Foto: Cortesía

Hay libros que nacen para ser leídos y otros que nacen para ser discustidos.
México es Taurino” pertenece a ambas categorías. Es una obra que mira hacia atrás —hacia cinco siglos de historia— pero también hacia adelante, hacia el futuro de una tradición que sigue viva en miles de comunidades mexicanas.

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Su presentación en Madrid no es casual. El 27 de mayo de 2026, la Plaza de Toros de Las Ventas, considerada por muchos la catedral del toreo, abrirá las puertas de su Sala Antonio Bienvenida para recibir una obra que busca explicar, con datos y memoria, la dimensión de la tauromaquia mexicana.

La convocatoria parte de Tauromaquia Mexicana A.C., junto con la Fundación de Cultura Taurina Mexicana Rodolfo Gaona y el Centro de Asuntos Taurinos de Madrid, en un acto que simboliza el puente cultural entre dos países unidos por la historia del toro. Porque si España vio nacer el arte de la lidia, México lo adoptó, lo transformó y lo hizo parte de su propia identidad.

El libro no se limita a defender una tradición. Su ambición es mayor: documentarla. A lo largo de 174 páginas y cerca de 50 fotografías, la obra ofrece una radiografía contemporánea de la tauromaquia en México, sustentada en un registro estadístico que pocas veces había sido reunido con este nivel de detalle.

Cada año se celebran 4,686 festejos taurinos en México, repartidos en 1,137 localidades de 669 municipios. No es una actividad concentrada en unas cuantas ciudades ni en un reducido grupo de aficionados. Es, más bien, una tradición dispersa por el territorio, profundamente vinculada con la vida comunitaria.

El 61 por ciento de los festejos ocurre en poblaciones menores de 25 mil habitantes, donde la fiesta se integra a ferias, celebraciones patronales y encuentros que marcan el calendario social de los pueblos. Y hay un dato aún más revelador: el 42 por ciento de esos festejos tiene lugar en municipios con presencia de pueblos originarios.

Ahí, entre plazas improvisadas, ferias populares y tradiciones transmitidas de generación en generación, la tauromaquia se convirtió en parte del mestizaje cultural que dio forma a México.

Manuel Sescosse, custodio de la memoria taurina

Entre quienes impulsaron este proyecto destaca el ganadero zacatecano Manuel Sescosse, figura central en la construcción del libro. Sescosse ha sido durante años una voz activa en la defensa de la cultura taurina mexicana, pero su aportación en esta obra va más allá de la militancia cultural. Su participación ha sido clave para reunir datos, testimonios y registros que permiten entender la verdadera dimensión territorial de la fiesta. Para él, la tauromaquia no puede defenderse sólo desde la nostalgia o la tradición. Necesita documentación, investigación y memoria histórica. Este libro, en ese sentido, es un intento por construir ese archivo.

La tauromaquia como expresión del mestizaje

La primera presentación de la obra tuvo lugar en la Ciudad de México, en el Foro Castalia del Seminario de Cultura Mexicana, donde el libro reunió a historiadores, periodistas y analistas para reflexionar sobre el lugar que ocupa la tauromaquia en la cultura mexicana.

Entre los participantes estuvieron el historiador Javier Garciadiego, el periodista Heriberto Murrieta, el analista Luis Niño de Rivera, la investigadora Fernanda Haro y el comunicador Antonio Rivera. Todos coincidieron en una idea fundamental: la tauromaquia mexicana es resultado del mestizaje cultural.

Llegó con los conquistadores en el siglo XVI, pero con el paso de los siglos fue adoptada por comunidades indígenas, campesinas y mestizas que la incorporaron a sus celebraciones. Así nació una tradición distinta, con identidad propia.

El libro aparece en un momento simbólico: las conmemoraciones por los 500 años de la tauromaquia en México. Cinco siglos en los que el toro ha acompañado ferias, fiestas, celebraciones religiosas y momentos de encuentro colectivo.

Durante ese tiempo surgieron ganaderías legendarias, toreros que marcaron época y plazas que se convirtieron en escenarios de historia. Pero la fiesta también se mantuvo viva lejos de los reflectores, en pueblos donde el toro forma parte de la identidad comunitaria.

Madrid como escenario

Que el libro se presente en Madrid no es una casualidad editorial. Es un gesto cultural. Porque Las Ventas no es sólo una plaza. Es un punto de referencia mundial donde convergen aficionados, toreros, ganaderos y estudiosos del arte taurino. Llevar allí una obra que documenta la realidad de la fiesta mexicana significa abrir un diálogo entre dos tradiciones que comparten origen, pero que han recorrido caminos propios.