La detección oportuna del virus del papiloma humano (VPH) podría dar un giro significativo en México gracias a un biosensor portátil desarrollado por científicas de la Facultad de Ciencias de la UNAM. El dispositivo permite identificar la presencia del virus mediante una autotoma de muestra, sin necesidad de equipos especializados y con resultados en aproximadamente 30 minutos.
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Tatiana Fiordelisio, responsable del Laboratorio Nacional de Soluciones Biomiméticas para Diagnóstico y Terapia (Lansbiodit), explicó que el VPH es un virus de ADN del que existen cerca de 300 tipos, aunque solo unas 24 cepas están relacionadas con el desarrollo de cáncer.

“El 80% de la población tiene contacto con el virus y, en la mayoría de los casos, el sistema inmunológico lo elimina. Sin embargo, cuando la infección es persistente —algo que puede durar hasta 10 años sin síntomas— pueden aparecer lesiones que eventualmente se conviertan en cáncer”, señaló.
Un virus prevenible, pero poco detectado
El VPH es conocido por ser el principal causante del cáncer cervicouterino, responsable del 98% de estos casos. No obstante, en los últimos años también se ha registrado un aumento en cáncer de ano, pene, cavidad bucal y orofaringe asociados al mismo virus.

Su transmisión es principalmente sexual, incluso por contacto piel con piel. A pesar de ser un padecimiento prevenible, el acceso a pruebas sigue siendo limitado. En México, apenas el 16% de las mujeres se realiza estudios de detección, generalmente el Papanicolaou, que identifica células ya transformadas.
Esta baja cobertura tiene consecuencias graves: alrededor de cinco mil mujeres mueren cada año por cáncer cervicouterino, una cifra que, según Fiordelisio, podría evitarse con diagnósticos tempranos.
Una alternativa menos invasiva
Actualmente, la prueba más precisa para detectar el virus es el PCR, que identifica el material genético viral. Sin embargo, su alto costo —superior a los 2 mil 500 pesos— y la necesidad de laboratorios especializados la vuelven inaccesible para gran parte de la población.

Ante este panorama, el equipo científico adaptó el principio de hibridación utilizado en el PCR para crear un cartucho de prueba rápida. El procedimiento es sencillo: la persona se toma la muestra con un cepillo, la diluye en un líquido y la introduce en el cartucho que, tras colocarse en un lector, arroja el resultado.
El costo estimado oscila entre 300 y 500 pesos, lo que podría ampliar significativamente el acceso a la detección.
“El objetivo es detectar el virus antes de que transforme las células, es decir, actuar de manera preventiva“, destacó la investigadora.
En fase de validación clínica
El proyecto comenzó en 2016 con el desarrollo de biosensores y cobró impulso durante la pandemia de COVID-19. Desde hace dos años, el equipo trabaja específicamente en la detección del VPH y actualmente se encuentra en la etapa de validación clínica.

Para ello, requieren alrededor de tres mil muestras. Las personas interesadas pueden acudir a la Facultad de Ciencias o solicitar que el equipo se traslade a sus centros de trabajo. Cada muestra se analiza también mediante PCR —método aprobado por Cofepris— para comparar resultados y confirmar la eficacia del biosensor.
Además de beneficiar a las mujeres, el equipo planea iniciar un proyecto para validar la detección en hombres mediante muestras de orina, lo que ayudaría a cortar la cadena de transmisión.
Ciencia hecha por mujeres
Fiordelisio subrayó la importancia de que la investigación científica tenga un impacto social directo, especialmente en la salud femenina.
“Debemos desarrollar herramientas que permitan a las mujeres tomar en sus manos su salud, más allá de barreras morales, económicas o sociales, y evitar muertes relacionadas incluso con formas de violencia de género“, afirmó.

Testimonios como el de Sofía, de 27 años, refuerzan el potencial de la prueba. “Es un proceso sencillo, rápido y no duele. Muchas veces no vamos al ginecólogo por miedo, pero es mejor prevenir que enfrentar consecuencias graves“, comentó tras realizarse el estudio.
Las investigadoras confían en que, una vez validado, el biosensor llegue pronto al mercado y contribuya a transformar la detección del VPH en un procedimiento accesible, rápido y capaz de salvar vidas.

Foto: Aracely Martínez 


