Vladimir Guerrero Jr. pegó un poderoso batazo que se voló la barda en la parte alta de la tercera entrada para dar inicio a la épica remontada de Toronto Blue Jays sobre Los Ángeles Dodgers. Se trató de su primer jonrón en la Serie Mundial 2025, mismo que conectó contra Shohei Ohtani —quien cargó con la derrota—, para liderar a la novena canadiense a la victoria en el Juego 4 y así igualar la serie 2-2 de visita en Dodger Stadium.
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Los Jays comenzaron abajo en el marcador tras una carrera angelina en la segunda entrada, pero a partir del cuadrangular de dos carreras de Guerrero Jr., comenzaron una seguidilla de seis carreras sin respuesta, incluido un rally de cuatro rayitas en el séptimo episodio, para sellar un importante triunfo por 6-2 en su intento por conquistar su primer título en 32 años y frenar la amenaza de bicampeonato de los Dodgers.
Esta vez no fue Alejandro Kirk el hombre fuerte al bat. El mexicano, que llegó a cinco jonrones en estos Playoffs tras el conectado en el Juego 3, se fue de 4-0 con un base por bola recibido. Pero a falta del poderío del tijuanense, fue el nacido en Quebec, Montreal, quien acaparó los reflectores, con todo y que tenía que cojear para recorrer las bases.
Con su home run en el tercer rollo, Vladdy se convirtió en el único jugador en la historia de la MLB con más de 25 hits y siete toletazos o más en una sola postemporada, junto al mexicocubano Randy Arozarena, quien lo logró en 2020. Además, con su séptimo jonrón, se convirtió en el de mayor cantidad de vuelacercas de todos los tiempos en la franquicia de Toronto, por encima de José Bautista y Joe Carter, ambos con seis.
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Shohei Ohtani, en contraste, vivió una tarde de pesadilla bajo el cielo angelino. El unicornio nipón hizo su debut en Serie Mundial como lanzador abridor, pero su estrella fugaz se estrelló, al permitir cuatro carreras en la derrota de los Dodgers. El japonés recibió su sexta base por bola consecutiva en este emparejamiento, superando a Lou Gehrig en 1928 por la racha más larga en un solo Clásico de Otoño y empatando a Corey Seager (ALDS 2023) por la racha más larga en una sola postemporada.
Por cuarta noche consecutiva, los Dodgers atacaron primero, un ritmo familiar que había adormecido a la multitud. Kiké Hernández levantó un elevado de sacrificio en la parte baja de la segunda entrada, y el sonido de 56 mil voces se alzó al unísono para celebrar lo que parecía un buen augurio rumbo al tercer triunfo de este enfrentamiento.
Pero en octubre, la fe suele ser efímera en los parques de pelota. Por segunda vez en este Clásico de Otoño, los Blue Jays recordaron a todos que las estrellas brillan más bajo presión, y pocas brillan con más intensidad que Vladimir Guerrero Jr. El bateador más peligroso de la postemporada, con su epicentro emocional, convirtió el esperado debut de Ohtani como lanzador en un martirio.
Un swing, una ráfaga de velocidad de bate, un batazo profundo y majestuoso que se elevó en el aire fresco de la noche y desapareció tras el muro del jardín izquierdo. El sonido de su bate —un cañonazo a través de un túnel infinito— silenció el estadio y cambió el rumbo del encuentro. Dos carreras, una ventaja que Toronto jamás cedería.
Fue una simetría cruel para Ohtani, cuya brillantez en ambos sentidos ha hecho que el juego parezca mítico. Pero la noche del martes perteneció a un as diferente. Shane Bieber, ganador del Cy Young de la Liga Americana 2020, parecía nacido para noches como esta: tranquilo, sereno, deliberado. Su recta no era imponente, pero sí precisa, al atravesar la imponente alineación de Los Ángeles cual bisturí de cirujano.
En 5⅓ entradas, Bieber permitió solo una carrera y cuatro hits, concedió tres bases por bolas y ponchó a tres. Cada entrada que duraba parecía como si Toronto estuviera apretando más su control sobre el juego, sobre la serie, sobre su propio sentido del destino. Y entonces, para la séptima entrada, los Jays abrieron el juego. Ohtani, cuya velocidad aún conservaba su ferocidad, comenzó a mostrar signos de fatiga después del maratón de 18 entradas la noche anterior, en el que se embasó sin problemas en nueve ocasiones.
Un sencillo para abrir la entrada, luego otro. La puerta del bullpen de los Dodgers se abrió de par en par, pero nadie pudo detener la tormenta. Anthony Banda y Blake Treinen se combinaron para echar más leña al fuego, y la alineación de Toronto, paciente e implacable, lo convirtió en un incendio. Cuando se calmó el polvo, cuatro carreras más habían cruzado el plato.
Seis carreras en total. Una ventaja imponente de 6-1. Los Ángeles anotó una más en la novena, ya sin mucho en juego, para sentenciar a 6-2 un Juego 4 que ha pasado a la historia. Con la victoria en el bolsillo, los Blue Jays igualaron la Serie Mundial a dos juegos cada uno, y ahora se avecina un partido al mejor de tres, con el impulso claramente en manos de Toronto, que garantizó que la serie se dirigiría al norte de Canadá este fin de semana.
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Foto: Reuters 


