Amílcar ya se siente gobernador; Guerrero y los 43 están calientes

Guerrero es un estado caliente.

No, no es una obviedad.

La matanza de estudiantes de Ayotzinapa la noche y madrugada del 26 y 27 de septiembre de 2014 aún no ha sido resuelta y la realidad política es muy complicada.

El narcotráfico controla la sierra y Acapulco.

Se siembra amapola libremente.

Igual que en Oaxaca.

Y la miseria en la que viven los campesinos y la población de esas zonas serranas los obliga, prácticamente, a vivir de la producción de droga.

Son zonas de tolerancia, aunque el Ejército y la Secretaría de la Defensa lo nieguen.

Iguala, donde ocurrió el ataque a los normalistas y la desaparición de 43 -murieron en el lugar tres y una maestra, un jugador de Avispones y el chofer del autobús en el que viajaba ese equipo de futbol-, era gobernada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), con José Luis Abarca.

La noche del viernes 26 y madrugada del sábado 27 de septiembre de 2014, 46 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, fueron atacados por policías y, presuntamente, por integrantes de Guerreros Unidos.

Era el sexenio de Angel Aguirre Rivero, perredista de corazón priísta, compadre de Enrique Peña Nieto.

Ese coctel permitió que Héctor Astudillo Flores, del PRI, ganara en 2015 pero su gobierno ha sido un fracaso.

Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, funcionario del PRD en el estado y diputado local, ya se siente gobernador de Guerrero.

Antes, por supuesto, candidato de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), a donde brincó como buen chapulín, saltimbanqui y convenenciero, desde las cenizas del PRD.

Se siente con derecho, pese a que fracasó en 2015, cuando compitió por Morena y perdió ante Héctor Astudillo Flores, el actual gobernador.

Sí, ya fue candidato y fracasó.

El hermano de Irma Eréndira Sandoval, secretaria de la Función Pública, y, en consecuencia, cuñado de John Ackerman, comenzó a promoverse desde que fue enviado por Andrés Manuel López Obrador como súper delegado.

Su tropiezo en 2015 no lo amilanó.

Fue presidente de Morena en Guerrero ese mismo año y consejero nacional.

Esa figura que se sacó de la manga el tabasqueño para contener a los gobernadores, con un representante que, en la práctica, era un oreja, un lleva y trae como se dice en el barrio.

Y esa actitud le valió para sentirse hoy el dueño del estado, porque presume el respaldo desde Palacio Nacional.

Impunemente se ha promovido con espectaculares y con trampas legales, utilizando a medios de comunicación que no existen más que en su mente, porque, evidentemente, viola la ley.

El ex super delegado aprovecha los recovecos de la ley para publicitarse, sabedor de que no será sancionado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Trife), porque éste se ha convertido en una sucursal de Morena.

De hecho, el Trife ayer concluyó que el cuñado de Ackerman está más limpio que una olla de mole o de pozole, estilo Guerrero.

El ex militante del Partido de la Revolución Democrática (PRD) estuvo en el equipo de campaña de Andrés Manuel en 2006, con quien trabajó en el entonces Gobierno del Distrito Federal (GDF), desde 2000.

En Morena hay otros tiradores, que sólo van como comparsa.

Félix Salgado Macedonio pidió licencia en el Senado para irse en busca de su obsesión, pero, salvo que ocurra una desgracia para Sandoval, no se ve cómo consiga la candidatura.

Beatriz Mojica Morga -externa por el PT-, la senadora Nestora Salgado, Adela Román, Alberto López Rosas, Luis Walton Aburto, Marcial Rodríguez y Rubén Cayetano cierran la lista.

Será la famosa encuesta la que decida.

A su registro de la semana pasada en Chihuahua 216, sede de Morena, y casa de campaña de Andrés Manuel, llegó como todo un cacique.

Según un video que fue subido a las benditas redes sociales -se escucha una narración en voz en off de quien graba las imágenes- llega en una camioneta blanca, seguido de otra que le escolta.

Mientras, el actual gobernador, Héctor Astudillo Flores, ni las manos mete.

Sabe que será muy complicado que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) retenga el estado, por la ofensiva mediática que se ha lanzado exhibiendo la corrupción y las triquiñuelas en el estado.

Manuel Añorve quiere ser el candidato tricolor .

Evodio Velázquez Aguirre, ex alcalde de Acapulco, es el abanderado de los restos del Partido de la Revolución Democrática (PRD), y sorprende que, pese al declive del sol azteca a nivel nacional y estatal, él mantenga un nivel aceptable en las preferencias.

Guerrero está caliente.

 

Todo para repetir

La que debe andar muy contenta y satisfecha es la alcaldesa de Metepec, Estado de México, Gabriela Gamboa, quien concluyó el edificio administrativo que heredó a medias y que, hasta hace dos años, representaba sólo una deuda millonaria para el municipio.

Hoy por fin está terminado, lo que además de representar un ahorro en rentas de otros inmuebles, permite a los metepequenses realizar sus trámites en un sólo lugar.

La presencia de Ernesto Némer como representante del gobernador Alfredo del Mazo y el énfasis de su discurso sobre la buena voluntad política de Gaby, como le llaman, fue significativa, así como la del senador morenista, Higinio Martínez.

Es una señal de que Gamboa es muy bien vista al interior del partido al que representa, lo que la perfila como candidata de nuevo, en 2021.

 

Vámonos: Miel Arriola dice que tiene todo para presidir la Liga Mx.. ¡porque jugó cuando era niño!

Pus sí.

 

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