Aranceles y geopolítica: ¿México está listo para entrar a la cancha?

México podría beneficiarse de tensiones comerciales entre EU y Europa si aprovecha la oportunidad.


JESÚS VACA

En los últimos días, los mercados reaccionaron a la amenaza comercial del presidente de los Estados Unidos en el marco de las tensiones geopolíticas relacionadas con Groenlandia. Anunció la posibilidad de imponer aranceles del 10% a partir de febrero, y del 25% en junio, a todos los productos provenientes de ocho países que se declararon en contra de la medida.

Tras una reunión con el secretario general de la OTAN, la medida arancelaria se canceló, pero el solo anuncio provocó caídas relevantes en las bolsas y encendió alertas en sectores estratégicos como el farmacéutico, automotriz y de maquinaria industrial. Porque un arancel de esa magnitud impactaría negativamente entre 0.1 y 0.2% del PIB de esas economías.

Más allá de que la amenaza se haya desactivado, el mensaje es claro: el comercio internacional está cada vez más sujeto a decisiones políticas, y esos movimientos generan incertidumbre. En ese contexto aparece México, no como protagonista directo del conflicto, pero sí como un posible beneficiario indirecto.

Si los productos europeos se volvieran más caros por aranceles, parte de esa demanda podría desplazarse hacia México, ya que cuenta con cercanía geográfica y un tratado de libre comercio que, a pesar de estar en proceso de renegociación, le otorga una ventaja competitiva sobre el resto del mundo.

Sin embargo, que exista la oportunidad no significa que esté garantizado el resultado. Para entenderlo mejor, vale la pena llevar el análisis a la cancha. En el futbol, y en los deportes en general, hay una situación clásica: el titular se lesiona y el suplente recibe su gran oportunidad. El hueco está ahí, pero el tiempo para responder es corto. Si el suplente no rinde, la directiva sale rápido al mercado a buscar un refuerzo. Si lo hace bien, no sólo cubre la ausencia, sino que puede pelear el puesto incluso cuando el titular regrese.

Hay muchos ejemplos. Para quienes siguen la NFL, Tom Brady fue la selección 199 del draft, y en su segunda temporada entró a la cancha por lesión del titular y terminó ganando el Super Bowl. El resto es historia. Así inició el mejor jugador de todos los tiempos.

En el futbol, Iker Casillas pudo debutar en el Real Madrid debido a lesiones de los titulares. En la Selección Española sucedió algo parecido: en la Copa del Mundo de la FIFA 2002, le tocó ser el titular tras la lesión con un frasco de perfume de Cañizares. Algo similar ocurrió con Gianluigi Buffon en Italia, con una oportunidad inesperada, pero bien aprovechada. Pero por cada historia de éxito, hay muchas de jugadores que no dieron el ancho y desaparecieron del radar.

En este escenario geopolítico, México es ese suplente. Una eventual escalada arancelaria entre Estados Unidos y Europa podría abrirle un espacio en sectores donde hoy no es proveedor dominante. Pero para quedarse en la cancha no basta con tener uniforme y estar en la banca. Se necesita capacidad productiva, infraestructura, certidumbre regulatoria, energía suficiente y un sector privado con músculo para responder rápido. De lo contrario, Estados Unidos buscará otra contratación: Asia, América Latina o incluso producción doméstica.

Es importante mencionar que los aranceles a Europa no son una solución ni una estrategia de desarrollo para México. Son, en el mejor de los casos, una coyuntura. Puede convertirse en oportunidad sólo si el país está preparado para aprovecharla. Eso implica políticas que fortalezcan la competitividad, faciliten la inversión y consoliden cadenas de valor.

En economía, como en el futbol, los debuts exitosos no surgen sólo porque el titular se lastimó, sino porque el suplente llega entrenado, ordenado y listo para responder cuando le toca entrar a la cancha.