Bad Bunny y la verdadera razón del rechazo a su show en el Super Bowl LX: “Es un cambio en la dinámica de poder y cultural”

Actualmente, no existe otro artista en el mundo que genere más conversación en la víspera del Gran Juego de la NFL que Bad Bunny


Bad Bunny en CDMX
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“¡Benito, Benito!”, se escucha una y otra vez entre la multitud mientras las primeras notas de DtMF (2025) comienzan a sonar. Con un gorro tipo Ushanka y lentes oscuros, la silueta de Bad Bunny se dibuja en el escenario. “Otro sunset bonito que veo en San Juan…”, canta el boricua, un fenómeno global capaz de romper récords de asistencia y venta de boletos en cada país que ha visitado en su gira mundial Debí Tirar Más Fotos World Tour. Y miles de camaritas de cartón parpadean con el flash.

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La escena se ha repetido en cada una de las ciudades donde Benito Antonio Martínez Ocasio se ha presentado ante sus fans durante sus primeros 12 conciertos de esa gira mundial que ha recaudado 107 millones de dólares y vendido más de 697 mil boletos. Pero todo esto no ha sido sino el entremés de un plato fuerte que el Conejo Malo tiene preparado para el próximo 8 de febrero, cuando haga historia durante el show de medio tiempo del Super Bowl LX.

Actualmente, no existe otro artista en el mundo que genere más conversación en la víspera del Gran Juego de la NFL que Bad Bunny. La exposición mediática que ha adquirido el artista puertorriqueño desde su nombramiento ha rozado niveles inimaginables, con múltiples muestras de rechazo, desde la organización conservadora Turning Point, liderada por Charlie Kirk, hasta el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Es cierto que cada año la elección del encargado del espectáculo de medio tiempo genera controversia debido a la diversidad de géneros y gustos de distintos sectores de la sociedad. No solo estadounidense, sino mundial. Sin embargo, en esta ocasión la decisión ha tocado fibras sensibles del poder dominante en Estados Unidos.

Más allá de las letras de protesta de Benito Antonio —como LO QUE LE PASÓ A HAWAii (2025), convertido en un símbolo de resistencia cultural frente a la homogeneización impuesta por el colonialismo— la mayor molestia del sector conservador estadounidense no está en su vestimenta ni en su discurso, sino en el idioma.

“Si no entiendes lo que acabo de decir, tienes cuatro meses para aprender español”, lanzó el cantante durante su participación en Saturday Night Live, donde ofreció un monólogo completamente en español. A lo largo de la historia del Super Bowl, diversos artistas hispanohablantes han participado en el Halftime Show, pero con una diferencia clave.

Desde Gloria Estefan, Enrique Iglesias, hasta Shakira y JLo, todos lograron aceptación tras adaptarse al mercado anglosajón, grabando canciones en inglés o modificando su imagen para encajar en los estándares culturales estadounidenses.

“Dar una presentación completamente en español implica un cambio en la dinámica de poder y cultural que rodea al español en Estados Unidos”, considera Adriana del Moral, filósofa por la UNAM y periodista mexicana radicada en Nueva York, en charla con OVACIONES.

“Parte del éxito de ambas ha consistido en adaptar su identidad latina al gusto del público estadounidense”, añade la especialista, al analizar los casos de Jennifer Lopez y Shakira.

A lo largo de casi 250 años de historia, Estados Unidos no tuvo un idioma oficial, hasta que el 1 de marzo de 2025, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que designó al inglés como idioma único, pese a la profunda historia multilingüe del país.

Ese golpe simbólico se da en un contexto donde la población hispana en Estados Unidos se estima entre 63 y 68 millones de personas, es decir, entre el 19% y 20% del total, convirtiéndose en la minoría étnica más grande y de mayor crecimiento del país.

La NFL justificó la elección de Bad Bunny como una respuesta a ese crecimiento poblacional. Sin embargo, para Trump representa una amenaza: “Creo que es una pésima elección. Todo lo que hace es sembrar odio. Terrible”, sentenció el mandatario.

“El idioma es un elemento fundamental para la identidad”, explica Del Moral, citando a Ludwig Wittgenstein: “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”.

Desde el 30 de noviembre pasado, 65 mil 735 inmigrantes han sido detenidos por el ICE, de los cuales casi el 74% no tenía antecedentes penales. San Francisco, sede del Super Bowl, lidera los programas de monitoreo migratorio.

En ese contexto, un hombre que pasó de trabajar en un supermercado en 2016 a dominar la industria musical una década después, se consolida como ícono cultural y lingüístico. Bad Bunny es hoy un estandarte incómodo para un sistema que rechaza lo diferente bajo el argumento de una supuesta agenda “woke”.

“El Super Bowl ya no se ve solo en Estados Unidos”, explica Luis Omar González (LMBL). “Antes que ‘woke’, es un instrumento de mercado. Si Benito no fuera redituable, no estaría ahí”.

Así, Bad Bunny y su show en el Super Bowl LX se han convertido en un caso de estudio sobre el poder cultural, revelando que los latinos y la música en español ya no son un nicho, sino motores centrales de la industria del entretenimiento global.