Un grupo de “pescadores de salmón” conquista Europa. Ese calificativo con tono peyorativo hacia los jugadores del Bodo Glimt noruego, un equipo nacido hace 110 años en los márgenes helados del mar de Barents, que limita con el Círculo Polar Ártico, salió en 2021 del exfutbolista italiano Paolo Di Canio, un virtuoso en su momento con la pelota que fuera de las canchas admira a Benito Mussolini (tiene un tatuaje con la palabra Dux –un latinismo que significa líder, devenido en il Duce, como le decían al fundador del fascismo).
Ese año, los “pescadores” ganaron en fase de grupos 6-1 a la Roma en la Conference League. Di Canio, exjugador de la acera de enfrente, la Lazio, se mofó así de la derrota. Burla al rival de ciudad y menosprecio al victimario, pero el tiempo ha ido demostrando que aquella noche de 21 de octubre en el Aspmyra Stadion (un pequeño estadio con capacidad para 8 mil personas) no fue sólo una anécdota.
El club que apenas tenía 40 empleados, incluyendo a los jugadores, hace nueve años, comenzó a salir de la provincia de Noruega luego de ascender a la primera división en 2017. En ese proceso se integraron al cuerpo técnico dos perfiles poco comunes: un maestro (su entrenador, Kjetil Knutsen) y un expiloto de combate (Bjorn Mannsverk, psicólogo del equipo).
Con ellos al mando, el equipo ganó su primera liga en su historia, más de 100 años después de su fundación. Luego llegaron en cascada. El Bodo ha ganado cuatro de las seis últimas ligas. Esos títulos lo llevaron a jugar torneos europeos. En 2022, llegó a cuartos de final de la recién creada Conference League. Cayó en cuartos de final con la Roma de Mourinho, el mismo equipo al que había goleado en fase de grupos. La temporada pasada se metió a la Europa League. No sólo se coló a la fase final, sino que llegó a la semifinal del torneo, en el que cayó con el Tottenham, a la postre campeón. En cuartos de final había despachado a la Lazio, como para recordar que unos “pescadores” también pueden vencer al otro equipo de Roma.
Para esta campaña lograron su pase a la Champions League. Se colaron entre los clasificados al repechaje por encima de equipos como Villarreal, Frankfurt, Napoli, PSV, Athletic de Bilbao, Marsella o Benfica, todos equipos históricos y con presupuestos al menos cinco veces más caros. En los últimos cinco partidos de la Liga de Campeones empataron con el Dortmund de visita, le ganaron de local 3-1 al todopoderoso City (un equipo que vale mil millones de euros más), ganaron en Madrid 2-1 al Atlético y sumaron dos victorias (3-1 y 2-1) ante el aún subcampeón de la Champions, el Inter de Milán (con una plantilla 600 millones de euros más cara).
Ello ha dejado algunas marcas ya en la estadística. Es la primera vez, desde el Ajax de Johan Cruyff, que un equipo que no pertenece a las cinco grandes ligas europeas vence a clubes de dichas competencias en cuatro partidos sucesivos, y es la primera vez que un equipo noruego elimina a uno italiano a doble partido. Y algo de lo que no se habla mucho: la liga noruega se disputa entre marzo y noviembre para evitar el insoportable invierno, con temperaturas de hasta -7° grados. El equipo no tiene ritmo de competencia. En este lapso entrena en Málaga y sólo juega torneos europeos, por lo que los jugadores llevan dos años sin tomar vacaciones.
Parte del éxito radica en cómo se ha llevado el proyecto, basado, incluso, en el amor. “Para algunas personas un abrazo es sólo un abrazo. Cuando ves a nuestros jugadores abrazarse, y se ven todos los días, es como una relación construida sobre el respeto y, de alguna manera, el amor”, dijo Frode Thomassen, director ejecutivo del equipo, a la agencia AP en días pasados.
El club ya está instalado en octavos de final de la Liga de Campeones, donde enfrentará al Sporting de Lisboa. El equipo con valor de 57 millones de euros (América, Toluca, Cruz Azul, Tigres, Guadalajara y Monterrey valen más) enfrentará al cuadro portugués (464 millones de euros) primero en casa, su fortaleza, a 16 horas en auto desde Oslo. La vuelta será en el Estadio Jose Alvalade, para 52 mil espectadores, donde cabría la población total de Bodo.
“Para el futbol es algo hermoso que un club como el nuestro pueda estar entre los últimos 16 clubes que quedan en la Liga de Campeones”, manifestó Thomassen.
El 17 de marzo se sabrá si sigue creciendo su historia, en búsqueda de repetir otras hazañas deportivas, como Grecia en 2004 o Leicester en 2016. “No siempre se trata de dinero, se trata de la gente y del tipo de esfuerzo que pones”, dijo el director deportivo de los orgullosos pescadores. “A menudo vemos que el otro equipo tiene elementos individuales en su juego, algunos a un nivel muy, muy alto. Nosotros somos más un equipo, un equipo sólido”.



