El presidente de la Confederación de Cámaras de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur), Octavio de la Torre puso en la mesa del secretario del Trabajo, Marath Baruch Bolaños López, la necesidad de incorporar mecanismos de transición responsables que permitan aterrizar los cambios con viabilidad operativa, certidumbre jurídica y protección al empleo formal.
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Y en ese sentido, presentó una propuesta consistente en un subsidio al pago de impuestos, derechos y contribuciones vinculados a las horas extra a partir de la hora 41, para que ese recurso se destine a cubrir personal adicional o el pago del tiempo extraordinario al trabajador, pero principalmente a reducir la presión en los costos de seguridad social, especialmente para las empresas de menor tamaño.
En el marco de su reunión en la Secretaría del Trabajo, el dirigente empresarial observó que si bien, diversos puntos de la reforma registran avances importantes en la discusión, “aún es indispensable consolidar un esquema alternativo de implementación que evite afectaciones a las micro, pequeñas y medianas empresas, así como a los negocios familiares que sostienen buena parte de la economía cotidiana del país”.
De la Torre señaló que la discusión ya no debe ubicarse sólo en la reducción de horas, sino en la forma en que ésta habrá de instrumentarse, para evitar impactos en los costos laborales, la cobertura de turnos, la continuidad de los servicios, la productividad y la permanencia de las unidades económicas dentro de la formalidad.
El dirigente del sector terciario de la economía aseveró que la propuesta “busca construir una salida equilibrada y funcional, que no solo sea viable para los grandes empleadores, sino también para las micro, pequeñas y medianas empresas y los negocios familiares que operan con márgenes más estrechos, horarios extendidos y alta sensibilidad ante cualquier incremento de costos”.
Asimismo, señaló que es convicción de la Concanaco-Servytur que la transición hacia la jornada de 40 horas debe considerar la realidad operativa de los sectores de comercio, servicios y turismo, donde prevalecen jornadas ligadas a la atención al público, operación en fines de semana, rotación de personal y exigencias permanentes de servicio que requieren esquemas funcionales, claros y legalmente seguros.
De esta forma, explicó que entre los planteamientos expuestos a la Secretaría del Trabajo están, además del mecanismo de transición responsable, ampliar el margen de horas extra permitidas, esto es, pasar de 9 a 12 horas semanales, con posibilidad de distribuirlas en cuatro días, hasta con 4 horas extraordinarias por día, regulando por primera vez de manera expresa esta flexibilidad operativa.
También, eliminar la práctica tolerada de utilizar horas triples como válvula operativa, para sustituir esquemas ambiguos o discrecionales por reglas claras y sostenibles dentro de la ley.
Otro punto trata de flexibilizar la distribución de horas semanales, permitiendo utilizar 12 horas extraordinarias legales, más 4 horas adicionales por acuerdo, para un total de hasta 56 horas semanales, subsanando un vacío histórico en la Ley Federal del Trabajo.
Como quinta propuesta, está el permitir el acuerdo entre patrón y trabajador para la definición de la jornada, en donde las partes podrán pactar la distribución de las horas de trabajo, siempre que no se excedan las 12 horas diarias.
Un sexto punto es establecer un control electrónico de jornada sencillo de cumplir, que garantice verificabilidad, reduzca la discrecionalidad en inspecciones y permita un cumplimiento realista para las empresas.
La penúltima propuesta es crear un régimen especial para Mipymes para que puedan contar con excepciones o plazos diferenciados para implementar sistemas electrónicos de control, reconociendo sus limitaciones operativas, tecnológicas y presupuestales, además de dar certidumbre jurídica a la jornada compactada y al banco de horas.




