Consumen niños en escuelas comida ultraprocesada y chatarra, dicen ONGs

PATRICIA RAMÍREZ

Foto: Cuartoscuro

Organizaciones de la sociedad civil advirtieron que pese a los lineamientos sobre los alimentos que se expenden en las escuelas deben ser sanos, una auditoría hecha a escuelas públicas demostró que los alumnos consumen en promedio 550 calorías y tres productos ultraprocesados durante la jornada escolar, sin tomar en cuenta las calorías del desayuno y otras comidas del día.

Las organizaciones civiles El Poder del Consumidor y la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) evidenciaron de forma física una “montaña de basura” que resultó de una auditoría en un plantel de educación básica, para conocer el consumo de productos ultraprocesados (PU) y residuos contaminantes durante un día de la jornada escolar.

Por los hallazgos en este ejercicio, las organizaciones hicieron un llamado para advertir sobre el riesgo a la salud que conlleva el alto consumo de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas en las escuelas, así como el impacto de estos productos en el medio ambiente.

La auditoría realizada en julio de este año, arrojó como resultado de la recolección de basura plástica un total de mil 711 residuos contaminantes, de los cuáles mil 238 correspondían a plásticos etiquetados provenientes de jugos y leches con azúcar, dulces, galletas, pastelillos y frituras, envolturas que se han convertido en el tipo de basura más común de cualquier entorno.
Al mismo tiempo, se realizó un análisis de los ingredientes y del contenido nutrimental de veinte productos (por ejemplo: Boing fresa, galletas Emperador chocolate, galletas Oreo, Ruffles, Sabritas flaming, Chetos torciditos, Leche Santa Clara sabor fresa, Dan Up fresa) que se identificaron como los más consumidos en la escuela.

Advirtieron que la evidencia científica demuestra que el consumo de productos ultraprocesados se asocia a la inhibición de centros de saciedad lo que induce a que el consumo de estos productos sea en exceso. Además, estos productos se caracterizan por tener un alto contenido de calorías; al ingerir 100 calorías extra al día, se propicia una ganancia de 5 kilogramos al año y actualmente, cuatro millones de niños y niñas ya viven con sobrepeso y obesidad.

Acotaron que con estos ultraprocesados se consumen hasta 15 colorante diferentes, como rojo N° 40, amarillo N° 5 y azul N° 2 que están asociados con cambios en el estado de ánimo, hiperactividad, y déficit de atención, por lo que ha llevado a su retiro en varias naciones. También se encontraron más de 60 aditivos diferentes como conservadores, texturizantes y edulcorantes calóricos y no calóricos, que se relacionan principalmente con el aumento de peso y obesidad visceral, problemas metabólicos como aumento de la glucosa en sangre, presión arterial, colesterol, triglicéridos, hígado graso, problemas gastrointestinales y debilitan el sistema inmune.

Liliana Bahena, coordinadora de la campaña Mi Escuela Saludable, sentenció que las escuelas son parte del problema de salud y del deterioro del medio ambiente, pues la basura que se genera al interior proviene, en su mayoría, de empaques de un solo uso de productos ultraprocesados, éstos tardan hasta 450 años en degradarse.

Las organizaciones recordaron que en abril del 2021, la secretaría de Educación Pública y la secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales firmaron un acuerdo de colaboración para educar en la creación de escuelas limpias y sustentables, en donde se busca fomentar el uso mínimo de residuos plásticos y la práctica de una alimentación saludable en todos los niveles educativos. Sin embargo, la auditoría realizada por El Poder del Consumidor, demuestra que esto aún no se está llevando a cabo.

Tania Ramírez, directora ejecutiva de Redim, subrayó que el derecho a una alimentación sana que deben tener niños, niñas y adolescentes se relaciona también con su derecho a la salud, por lo que es importante que se promuevan como parte del respeto a los derechos humanos que se les deben garantizar a la niñez y adolescencia. Un medio ambiente sano, vinculado con el acceso a la comida sana, forman incluso parte de las inquietudes y preocupaciones que comparten niñas, niños y adolescentes en los distintos espacios de participación en los que interactúan, tanto en México como en la región, y que se reflejan asimismo en las propias campañas lanzadas por El Poder del Consumidor.

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