Captura de Ryan Wedding selló visita del jefe del FBI a la CDMX

El detenido ya fue puesto bajo custodia para su traslado a Estados Unidos, donde enfrentará cargos federales por tráfico de cocaína y asesinato



La detención en México de Ryan James Wedding, fugitivo prioritario del FBI, ocurrió durante la visita del director del Buró Federal de Investigaciones a la capital del país y se integró a una secuencia de entregas de capos y reos de alto perfil que se aceleraron tras los recientes acercamientos bilaterales en materia de seguridad.

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De hecho, el anuncio de la captura en territorio mexicano de Wedding fue dada a conocer por, Kash Patel, director del FBI y funcionó como un mensaje operativo de cooperación.

Wedding, ex snowboarder olímpico canadiense de 44 años, permaneció prófugo durante más de una década y figuraba en la lista de los Diez Fugitivos Más Buscados del FBI, acusado de encabezar una organización criminal transnacional dedicada al tráfico masivo de cocaína y de ordenar el asesinato de un testigo federal clave en su expediente.

Tras confirmarse la detención, Patel difundió un mensaje público de reconocimiento a las autoridades mexicanas y mencionó directamente a la presidenta Claudia Sheinbaum y al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, como piezas centrales de una coordinación que permitió ubicar y asegurar a uno de los objetivos prioritarios de Washington.

La narrativa oficial fue reforzada por la fiscal general de Estados Unidos, Pamela Bondi, quien atribuyó la captura a una instrucción directa desde el Departamento de Justicia y subrayó el carácter político y operativo del arresto al señalar textualmente:

“Bajo mi dirección, agentes del Departamento de Justicia han detenido a otro miembro de la lista de los 10 más buscados del FBI: Ryan Wedding, el ex snowboarder olímpico convertido en presunto capo violento de la cocaína. Wedding fue trasladado a Estados Unidos donde enfrentará la justicia”.

En el mismo mensaje, Bondi vinculó la detención con la línea de seguridad impulsada por Donald Trump, al afirmar que “esto es resultado directo del liderazgo de ley y orden del presidente Trump; bajo su mandato, los delincuentes no tienen refugio”, y destacó el trabajo del propio Patel y de los enlaces diplomáticos, así como la colaboración de las autoridades mexicanas.

El arresto se leyó como parte de una narrativa más amplia que comenzó meses atrás, cuando el senador estadounidense Marco Rubio visitó México y sostuvo encuentros con funcionarios federales para reforzar los mecanismos de cooperación contra el crimen organizado transnacional, en un contexto de presión política y demandas concretas de resultados.

Desde aquella visita, la cooperación bilateral se tradujo en la entrega de 92 personas requeridas por la justicia estadounidense, distribuidas en tres envíos distintos, de acuerdo con cifras oficiales, lo que marcó una de las etapas más intensas de traslados y puestas a disposición en años recientes.

Uno de los momentos clave ocurrió días atrás con la entrega de 37 reos considerados de alta peligrosidad, muchos de ellos con procesos abiertos por tráfico de drogas, delincuencia organizada y homicidio en cortes federales de Estados Unidos, en una operación que se sumó a entregas previas de menor escala.

En esa misma secuencia se inscribió la detención y traslado de César Alejandro Sepúlveda Arellano, alias El Bótox, identificado como generador de violencia y operador de esquemas de extorsión en Michoacán, cuya captura reforzó la percepción de una cooperación sostenida más allá de los discursos públicos.

De acuerdo con autoridades estadounidenses, la organización atribuida a Wedding movía alrededor de 60 toneladas métricas de cocaína al año hacia Los Ángeles mediante camiones de carga procedentes de México, además de recurrir de forma sistemática a amenazas, asesinatos y mecanismos de vigilancia para proteger sus operaciones.

Patel llegó a comparar públicamente a Wedding con figuras históricas del narcotráfico como Pablo Escobar y Joaquín “El Chapo” Guzmán, al subrayar la magnitud de las operaciones que se le imputan y el uso sistemático de la violencia para proteger los intereses de la organización.

En marzo, Wedding fue incorporado a la lista de los 10 Fugitivos Más Buscados del FBI, con una recompensa de 15 millones de dólares por información que condujera a su captura o procesamiento, incentivo que permanecía vigente al momento de su localización, según confirmaron autoridades estadounidenses.

El caso cobró notoriedad adicional por el contraste entre el pasado deportivo del acusado y los señalamientos penales, ya que Wedding representó a Canadá en snowboard durante los Juegos Olímpicos de Salt Lake City 2002, donde finalizó en la posición 24 del eslalon gigante paralelo.