Santa Clara, California.- “¡Cerveza fría! ¿Quién está listo? No lo piensen, ¡cerveza fría a 20 dólares!”, grita José, un vendedor ubicado en la entrada principal del Levi’s Stadium. La patada inicial del Super Bowl LX será en unas horas, pero desde temprano, el originario de Tampico, Tamaulipas, se dispone a ofrecer bebidas a los aficionados. Y aunque habla un español perfecto, no se arriesga a decir una sola palabra que no sea inglés, por miedo a perder su empleo.
TE PUEDE INTERESAR: Selección Mexicana: Jugadores que podrían quedar fuera del Mundial 2026
“No puedo”, se limita a decir al ser cuestionado por este medio por una entrevista en su idioma natal. Y es que, aunque diversas voces amagaron con una intervención sorpresa del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), la NFL garantizó que no habría ningún operativo con motivo del juego entre Seattle Seahawks y New England Patriots, cuyo show de medio tiempo corre a cargo de la superestrella puertorriqueña Bad Bunny, quien ha sido el causante de que cientos de latinos acudieran al juego solo para apoyarlo.
“Somos de Sacramento, California, como a dos horas de aquí. Es un orgullo acudir con la playera de la Selección Mexicana de Futbol; estamos listos para ir al Mundial, ojalá nos vaya bien y también, si Dios quiere, estaremos ahí en el Azteca”, dice Santiago González, quien ha acudido con sus hijos más allá de que no simpatizan por ninguno de los equipos.
“Hoy no nos importa quién gana, le vamos más a Seattle, pero es más estar aquí por la experiencia con mis hijos”, confiesa mientras sus hijos lo miran con extrañeza, pues no hablan español. Pero en cuanto escuchan el nombre de su artista favorito, sonríen. “A eso venimos, al show de Bad Bunny”.
Una mujer con la bandera de México posa orgullosa para la lente de su esposo de origen estadounidense. “Vengo desde Sacramento, California, pero soy mexicana de Jalisco. ¡Vamos, Patriots!”, exclama mientras avanza apresurada para no perderse un solo minuto dentro del estadio, donde espera ver al equipo de la AFC Este ganar una séptima corona que lo impulse como el más ganador de todos los tiempos en la liga.
Una pareja con jerseys de San Francisco 49ers, con la bandera mexicana bordada y los números coloreados con los tonos tradicionales de un sarape, lamenta que sus Niners no estén hoy en el emparrillado. Pero lo que sí está es ese orgullo intacto por sus raíces, más allá de no haber nacido dentro del territorio azteca.
“Somos de San José, California. Nuestros papás son originarios de México. Es increíble; lo malo es que no está nuestro equipo aquí, pero es un día que no nos podemos perder”, dice Gabriel, mientras Mayra asiente con la cabeza. Ninguno de los dos es fan de Benito Antonio Martínez Ocasio, pero entienden lo simbólico de su presencia. “Ahorita sí disfrutaremos su música, más por lo que representa… hoy gana Bad Bunny”.
Vestido con un jersey y gorra de Bad Bunny con el número 787, Héctor García de León llegó desde la Florida para recordar con nostalgia y orgullo a su natal Puerto Rico. Para él, la presencia de ‘El Conejo Malo’ como primer telonero del show de medio tiempo del Super Bowl que cantará en español trasciende gustos y fronteras.
“Yo vine a apoyar a Bad Bunny desde Puerto Rico. Estoy muy orgulloso de todo lo que Bad Bunny ha hecho por nuestra cultura, no solo para Puerto Rico sino para todos los latinos. Yo vine por mi trabajo, en una agencia, y le dimos la oportunidad a un estudiante de venir al Super Bowl, una experiencia única, por todo el esfuerzo que ha hecho educativamente, y estamos para apoyar al nene”, cuenta.
“Para nosotros representa todos los esfuerzos que hemos hecho en este mundo. Los latinos hemos logrado muchas cosas, y no solamente los latinos, sino los puertorriqueños, y va a ser un show legendario para nosotros. Este juego significa más que un halftime show porque últimamente las cosas que están pasando en el país son horribles; están rompiendo familias y matando personas en la calle. La gente tiene familia, sueños y cosas que quiere lograr, y debemos apoyarnos porque todos somos humanos y estamos en tierra robada”, finaliza.

Foto: Martín Avilés 





