Hay un número que está en la rueda de tu bicicleta, en la señal de tu celular, en las ondas del agua cuando cae una piedra y en los cálculos de la física cuántica. Ese número es Pi, y el 14 de marzo le pertenece. No por casualidad: en el formato de fecha anglosajón, donde primero va el mes y luego el día, hoy es 3/14, es decir, los primeros dígitos de 3.14159265… una secuencia que no termina, no se repite y lleva siglos fascinando a matemáticos, estudiantes y curiosos por igual.
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Quién le dio una fecha a Pi
La celebración tiene nombre y apellido: Larry Shaw, físico e inventor del Exploratorium de San Francisco. En 1988, durante un retiro del personal del museo en Monterrey, California, Shaw estableció la conexión entre la fecha 3/14 y los dígitos de Pi, viendo en ello una oportunidad para unir al equipo en torno a las matemáticas. Así nació la tradición de comer pasteles y tortas de frutas el Día de Pi, que Shaw y su esposa Catherine inauguraron sirviendo té y dulces al equipo.
Con los años, Shaw —quien llegaría a ser conocido como “El Príncipe de Pi”— instaló en el museo un Santuario de Pi: una placa circular de bronce en el centro de un aula construida con bloques circulares. Cada 14 de marzo organizaba un desfile por el museo mientras sonaban los dígitos de Pi al ritmo de “Pompa y Circunstancia” de Edward Elgar, y le cantaba el cumpleaños a Albert Einstein, quien nació precisamente ese día. La celebración se convirtió en feriado nacional en Estados Unidos y se expandió al resto del mundo.
Por qué Pi genera tanta fascinación
La respuesta está en cuándo lo conocemos. “Es la primera constante matemática que conocemos todos”, explica el profesor Gustavo Zorzoli, quien señala que Pi aparece desde la escuela primaria cuando se aprende a calcular la longitud de una circunferencia, lo que lo impregna en la cultura de todas las generaciones. A eso se suma que es el primer número irracional que la mayoría de las personas encuentra, es decir, un número con infinitas cifras decimales no periódicas. Esa sola idea de infinitud, dice Zorzoli, es la que despierta un interés peculiar.
El profesor Guillermo Colino coincide y añade que la fascinación también viene del hecho de que cada tanto algún matemático anuncia, con ayuda de supercomputadoras, que ha encontrado un decimal más, lo que mantiene viva la sensación de que Pi es un misterio en constante expansión.
La profesora Sabrina Acosta recuerda uno de los ejercicios más clásicos para introducir Pi en el aula: los alumnos toman un hilo y lo colocan alrededor de una circunferencia usando el diámetro como referencia, repitiendo la operación con diferentes tamaños. La conclusión siempre es la misma: el hilo cabe exactamente tres veces y “un poquito”. Ese “poquito” es Pi entrando en la vida matemática de los estudiantes.
Pi está en todas partes, aunque no lo veamos
Más allá de los círculos y las aulas, Pi tiene una presencia silenciosa pero fundamental en el mundo real. El Dr. Federico Holik, investigador del CONICET y director del grupo Quantum Logic + Probability Group, lo resume con claridad: “Querés calcular el perímetro de un círculo, tenés Pi; funciones trigonométricas, tenés Pi; series de Fourier, procesamiento de señales, física cuántica… en todos lados aparece Pi”.
La especialista Laura Marinucci lo aterriza en ejemplos cotidianos: cuando una rueda gira, la distancia recorrida depende de Pi; cuando se expanden las ondas al tirar una piedra al agua, Pi está en el cálculo de esa área; y cuando se procesa el sonido en una videollamada o una imagen digital, Pi también interviene. “Aunque no lo veamos, Pi forma parte de las matemáticas que permiten que muchas de estas cosas funcionen”, destaca.
Acosta añade usos menos evidentes aún: en medicina se utiliza para calcular probabilidades de efectividad de medicamentos; en finanzas, para medir curvas de fluctuación de mercados; y en las comunicaciones inalámbricas, las ondas sinusoidales son descritas con cálculos que incluyen a Pi.
El verdadero homenaje al número, concluye Marinucci, no está en memorizar sus decimales sino en comprender qué representa: “Detrás de ese número aparentemente simple se esconde una de las claves que tenemos los seres humanos para entender la naturaleza”. Y si además hay pastel de por medio, mejor.

Foto: Arte en Canva 


