Diego Mendeztorres, el piloto que alterna su vida estudiantil con la velocidad y acelera rumbo a la NASCAR en Estados Unidos

Diego Mendeztorres, joven piloto mexicano, combina estudios y velocidad mientras avanza en NASCAR rumbo al histórico Martinsville Speedway



Diego Mendeztorres comienza a abrirse camino en el selecto entorno de la NASCAR Series en Estados Unidos. El joven talento mexicano de apenas 18 años ha competido en exigentes escenarios y comienza a llamar la atención internacional con la ambiciosa meta de competir en el histórico Martinsville Speedway hacia finales de 2026. De concretarse, podría convertirse en el primer piloto nacional en correr en ese legendario circuito.

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Este hecho marcaría un precedente importante para el automovilismo nacional. Inaugurado en 1947, el de Martinsville, Virginia, es el óvalo más antiguo que permanece activo dentro de NASCAR y es famoso por su trazado corto y sus carreras intensas, donde los adelantamientos y el contacto entre autos suelen ser parte del espectáculo.

Pero la historia de Diego destaca no solo por el escenario al que aspira, sino por la velocidad con la que ha avanzado dentro del deporte motor. En un ambiente donde muchos pilotos tardan años en consolidarse dentro de categorías competitivas, él ha logrado construir una trayectoria ascendente en poco tiempo, con una combinación de talento natural, disciplina y determinación que no suele verse con frecuencia en pilotos de su edad.

Además, su vida cotidiana está lejos de ser convencional, pues Diego vive entre dos realidades. Por un lado están las pistas de Estados Unidos, donde entrena, compite y se prepara físicamente; por el otro, su vida personal y académica, que lo mantiene conectado con México. Entre vuelos, entrenamientos, sesiones técnicas, tareas escolares y exámenes, el joven piloto ha tenido que aprender a equilibrar responsabilidades que normalmente no coinciden en la vida de un adolescente.

Pero detrás de esa agenda intensa hay una historia que comenzó de manera relativamente reciente. Diego descubrió —quizás tarde, para los estándares modernos— su pasión por el automovilismo a los 13 años, cuando decidió probar suerte en el kartismo. Lo que en un principio parecía una simple curiosidad terminó por ser el inicio de una carrera deportiva que rápidamente comenzó a mostrar resultados fuera de lo común.

En apenas dos años y medio en kartismo, Mendeztorres acumuló un historial que lo colocó entre los jóvenes pilotos más destacados de su generación. Durante ese periodo consiguió dos campeonatos nacionales, un subcampeonato nacional, 10 victorias y 17 podios, cifras que además le permitieron registrar uno de los porcentajes de victorias más altos de cualquier piloto mexicano en la última década dentro de esa disciplina.

Ese rendimiento llamó la atención dentro del automovilismo formativo y le abrió la puerta para dar el siguiente paso en su desarrollo. En 2024 debutó en la categoría Legend Cars, una plataforma ampliamente reconocida en Estados Unidos como uno de los primeros escalones para pilotos jóvenes que buscan avanzar dentro del automovilismo profesional.

Su progreso continuó en 2025 cuando dio el salto a la categoría Late Model, considerada una de las divisiones más competitivas dentro del automovilismo norteamericano previo a niveles más altos dentro del universo NASCAR. Fue en esta categoría donde el joven mexicano volvió a demostrar su talento al ganar su segunda carrera, un resultado que confirmó su capacidad para competir en escenarios cada vez más exigentes.

En septiembre de 2025, Diego enfrentó un reto mayúsculo precisamente en el Martinsville Speedway, al competir con el auto 24 del equipo Carroll Speedshop en la ValleyStar Credit Union 300, considerada la ‘Daytona 500’ de las carreras de Late Models. Con cerca de 90 inscritos y solo 40 lugares disponibles en la final, el mexicano buscó avanzar en una de las citas más importantes de la especialidad.

Parte importante de este crecimiento ha sido el acompañamiento del experimentado piloto mexicano Rogelio López, uno de los referentes del automovilismo nacional. Con una carrera destacada y múltiples campeonatos dentro del deporte motor, ‘Roger’ ha sido una figura clave en el desarrollo de Mendeztorres, al guiarlo tanto en aspectos técnicos del manejo como en la preparación física, la lectura estratégica de las carreras y la mentalidad competitiva necesaria para destacar en este deporte.

En el automovilismo, la formación de un piloto va mucho más allá de la velocidad. Implica entender el comportamiento del vehículo, tomar decisiones en fracciones de segundo y mantener la concentración durante carreras que pueden definirse por detalles mínimos. Bajo esa lógica, la preparación de Diego ha sido constante y meticulosa.

En los últimos años, figuras como Daniel Suárez han demostrado que el talento mexicano puede competir al más alto nivel dentro de NASCAR, abriendo una puerta que antes parecía lejana para el automovilismo latinoamericano. La aparición de nuevos talentos resulta fundamental para que esa presencia continúe creciendo en el futuro.