¿Dieron Remdesivir a AMLO?; tratamiento experimental, dice; no usará cubrebocas

¿Qué le suministraron a Andrés Manuel López Obrador para superar la Covid-19?

Ayer, al reaparecer en la mañanera en Palacio, como estaba planeado -aunque la Secretaría de Salud se negara a confirmarlo la noche del domingo, cuando dijo que “lo iban a valorar” – hizo una revelación:

Se sometió a un tratamiento experimental, que se aplica en el Instituto Nacional de Nutrición.

-Acepté formar parte de las personas que están sujetas a investigación, probando ciertos tratamientos, un medicamento antiviral desde el lunes y desinflamatorios.

Afortunadamente dio buenos resultados, dijo en su conferencia, ciertamente mejorado pero aún con los rastros de la enfermedad.

Pero, ¿qué tomó, qué le suministró el grupo de médicos del sector público y privado que lo vigilaba las 24 horas del día?

Medicamentos experimentales, como dice.

No.

Es decir, el presidente no fue un conejillo de Indias.

Y si lo fue, qué peligroso y riesgoso.

Porque no ha terminado de entender que no es Andrés Manuel López Obrador, el ciudadano común y corriente que dice ser.

Es el jefe del Estado mexicano.

Es el presidente constitucional.

Y su salud es un tema de seguridad nacional.

Y asunto de Estado.

A Andrés Manuel podrían haberle suministrado Remdesivir, asegura el doctor Francisco Moreno, director del área Covid del hospital ABC de Tacubaya, porque difícilmente se experimentaría con un presidente una sustancia no probada.

Cuando Donald Trump enfermó en octubre del año pasado, recibió una bomba, un coctel de  terapia de anticuerpos experimental elaborado por la compañía de biotecnología Regeneron.

Los químicos de Regeneron escogieron dos anticuerpos que neutralizaban mejor una versión del coronavirus en el laboratorio y los reprodujeron para conseguir un tratamiento contra covid-19.

Le llamaron REGN-COV2.

Luego se sabría que también recibió remdesivir -antiviral- y dexametasona, antiinflamatorio.

En México, la Cofepris (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios) no ha autorizado el primero, pero en Estados Unidos su uso médico se ha vuelto común.

López Obrador y el Instituto Nacional de Nutrición están obligados a informar qué medicamento, biológico, se utilizó.

Porque, además, Remdesivir sólo se consigue en México en el mercado negro.

Y caro: cada dosis ronda 25 mil pesos. Un tratamiento completo, de 5 o 7 días, según los médicos cuesta más de cien mil pesos.

Y si fue eso, ¿cómo lo consiguieron?

Porque los miles de mexicanos que están hospitalizados no han tenido esa oportunidad, porque ellos sí son ciudadanos comunes como, insisto, López Obrador dice ser y no es.

Porque el sector salud no quiere gastar eso en cada paciente.

 

No usará el cubrebocas ni se vacunará

Pero López Obrador parece no haber aprendido.

Ayer mismo volvió a ser el personaje autoritario, que le caracteriza.

-No voy a usar el cubrebocas, porque, además, los médicos dicen que ya no contagio, aseguró.

Todos, la mayoría, hasta sus más ácidos críticos, esperaban que se sensibilizara, que hubiese meditado y que, ahora sí, promoviera el uso del cubrebocas.

Pero no.

Y, más aún, manteniendo esa actitud del valiente de la película, dijo que no se vacunará, que no se agandallará el turno y que esperará -nuevamente en su rol de el chico bueno y noble- a que le toque.

Según los médicos, cuando alguien acaba de salir del contagio y enfermedad, debe esperar cuando menos un mes para ser vacunado.

Para entonces, coincidirá el plazo con el calendario por edad para que reciba su dosis.

Andrés Manuel se contradice.

En su conferencia dijo que los políticos, los funcionarios, son un ejemplo para la gente.

Y luego insiste en no usar el cubrebocas.

Nuevamente se impone el criterio político al sanitario.

Por supuesto, está listo para retomar sus giras.

Sabe que para Movimiento Regeneración Nacional (Morena) perder la mayoría en la Cámara de Diputados es posible y sería una tragedia, porque requiere la simple y calificada para sacar todas sus reformas.

Por eso quiere estar ya en campaña.

Y eso que comienzan hasta abril.

Qué bueno que Andrés Manuel está de vuelta.

Qué bueno que se recuperó.

Qué malo que no haya entendido.

 

Vámonos: Un abrazo para la familia de Fernando Macías, periodista de primera línea. Murió de un infarto.

 

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