El deporte ante el nuevo oscurantismo

La represión en Minnesota desata indignación nacional y revive el debate sobre abuso de poder, migración y el papel del deporte como voz social.



El oscurantismo se ha instaurado. El sentido común y la razón se están difuminando. El destino de millones hoy depende de un señor primitivo, semianalfabeto, vengativo, violento y despectivo, pero que maneja el mayor Ejército que el mundo ha conocido.

Ese señor, premiado por la FIFA como el “hombre de paz”, desplegó en enero a 2 mil agentes en Minnesota, un estado que apenas concentra 0.7% de inmigrantes indocumentados, en lo que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) calificó como su “mayor operación hasta la fecha”. El saldo: más de 3 mil detenidos, entre ellos niños de cinco años —liberados el fin de semana— y dos ejecuciones extrajudiciales de civiles, Renee Nicole Good y Alex Pretti. El gobierno aseguró que los agentes actuaron en defensa propia. Hombres armados, entrenados para matar, superando por decenas a civiles. Bajo la noción de “amenaza a la seguridad nacional”, hay licencia para todo.

Indignación, rabia y miedo. El estado se detuvo. La NBA pospuso el juego entre Timberwolves y Warriors. Días después se disputó el partido, en medio de mensajes de solidaridad con las víctimas. Antes del salto inicial en el Target Center, hubo un minuto de silencio en honor a Pretti, acompañado de cánticos contra el ICE.

Figuras del deporte estadounidense alzaron la voz. Como ocurrió con George Floyd y el movimiento Black Lives Matter, los jugadores de la NBA fueron los más vocales. Los Minnesota Timberwolves emitieron un comunicado en apoyo a las protestas contra el ICE.

El coach Chris Finch declaró que, como organización, están “desconsolados” por lo que les ha tocado presenciar. El francés Victor Wembanyama afirmó que lo que ve en las noticias lo “horroriza” y cuestionó que se normalice el asesinato de civiles.

El veterano Isaiah Thomas condenó los hechos al señalar que “lo superaban en número y decidieron matarlo como si fuera un videojuego”. A ellos se sumó la asociación de jugadores de la NBA, que expresó su solidaridad con la gente de Minnesota que protesta para exigir justicia.

Varias jugadoras de la WNBA, incluida Breanna Stewart de New York Liberty, se manifestaron con mensajes como “abolir al ICE”. Otras voces surgieron desde atletas de la MLB y la NFL, esta última tradicionalmente más conservadora, pero que podría reflejar un termómetro social en el Super Bowl.

El tiempo dirá si la liga será un espacio de expresión o solo una distracción en medio de la oscuridad, como ocurrió cuando Colin Kaepernick fue castigado por protestar contra la brutalidad policial, tras el asesinato de George Floyd en 2020, también en Minnesota, durante la primera presidencia de Trump.