¿El que nada debe nada teme?; tres días de vergüenza nacional

“Triste noticia”.

“Incidente”.

“El que nada debe nada teme”.

“Es la quinta vez que haces esa pregunta”.

“Los medios son injustos”.

Tres días de luto nacional, que deberían ser de vergüenza nacional.

No, señores.

Lo sucedido en la Línea 12 del Metro, la llamada Línea Dorada, no puede evadirse así.

La caída del convoy, el colapso de la obra más importante del sexenio de Marcelo Ebrard Casaubon, fue por negligencia.

Es por corrupción.

Sí, porque corrupción -no cumplir con su responsabilidad, ser omiso, también lo es- y la caída de una obra que tiene ocho años de inaugurada es absolutamente inaceptable.

Y, por supuesto, hay culpables.

Ciertamente nada se solucionará.

Los 24 muertos no revivirán.

Los indicios, los avisos y las fallas son incontables.

Jamás se solucionó.

Nunca se atendió.

¿Cómo es posible, por ejemplo, que haya ochenta heridos, internados, y que los familiares tengan que recorrer cada uno de los hospitales en busca de sus seres queridos?

Y que no exista coordinación ni en situaciones de emergencia.

O que pidan una ambulancia para trasladar a sus familiares lesionados a otro destino ¡y pasen hasta cuatro horas en llegar!

Nuevamente, los ciudadanos, los vecinos de Tláhuac -en este caso- salieron a ayudar.

Como se ha hecho siempre que ocurre una tragedia.

Porque esto es una tragedia, provocada por la negligencia y corrupción de uno o unos.

La ayuda vecinal se dio espontánea.

Como fue en los sismos de 1985, o en los de 2017.

O en la explosión de San Juanico, en 1984.

Reducir el presupuesto del Metro es criminal.

Nadie hubiera creído que el gusano naranja, como se le conoce, sufriera un accidente.

Un transporte seguro, moderno, de vanguardia, controlado por computadora, con un sistema de seguridad excelente.

Así era hace cuarenta años.

Alguna vez recorrí la línea verde en domingo por la tarde, con mis primas y primos.

Desde la estación Basílica hasta Universidad.

Y de regreso.

Era nuestro paseo.

Pero no, se desplomó una trabe, de las que llaman ballenas.

No atender ni las goteras.

Tener vagones reconstruidos.

Ahorrar, ahorrar, ahorrar.

Hay que regalar dinero.

Hay que dar becas.

Hay que ganar votos.

Cuánta negligencia.

Cuánto cinismo.

Marcelo Ebrard Casaubon repitiendo en la conferencia de Palacio Nacional lo que tuiteó más por presión que por convicción la noche del lunes:

-Es el más terrible accidente que haya ocurrido. Y de mi parte, también lo señalé el día de ayer, ponerme a disposición de las autoridades como siempre lo he hecho.

Lo primero que hay que hacer es solidarizarse con las víctimas de esto. Es un día muy triste para la Ciudad de México y para todos. Lo segundo, yo comparto la indignación que hay, celebro la posición que tiene la jefa de Gobierno, que es esencialmente esclarecer qué ocurrió. Cuando esclareces qué ocurrió con pruebas, con elementos, pues establecer qué responsabilidades hay de quienes tengan responsabilidad y que se actúe en consecuencia, no importa quién sea”, dijo.

Podría argumentar muchas cosas sobre eso, después de una revisión de siete meses, fue en julio del 2013 la entrega definitiva. Pero más allá de eso y de otros datos, pues decirte que el que actúa con integridad no debe tener temor a nada, por eso yo dije que el que nada debe, nada teme.

La caída del Metro afectará, sin duda, las aspiraciones de los dos candidatos a suceder a Andrés Manuel López Obrador en 2024. Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum pagarán: uno por construirla y otra por mantenimiento insuficiente. Por ahorrar.

 

Caballo que alcanza…

Marina del Pilar Avila se equivoca.

La candidata de Morena al gobierno de Baja California cometió un error garrafal el fin de semana: no acudió al debate con sus similares, porque se cree protegida del gobernador actual, Jaime Bonilla Valdez.

Y eso le costó en las preferencias, que parecen inclinarse hacia Jorge Hank Rhon, candidato del Partido Encuentro Solidario (PES).

Insiste en que Mexicali, de donde fue presidenta municipal, se abatió la delincuencia durante su gestión.

 

Vámonos: Y, aunque parezca increíble, Florencia Serranía sigue como directora del Metro,

¿Qué tal?

 

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