Eleva FMI proyección de crecimiento a 2.4 por ciento en lo que resta del año y disminución para 2023

POR AIDA RAMÍREZ

No obstante la posible recesión económica en el mundo y un incremento de la inflación, este martes el Fondo Monetario Internacional (FMI) elevó sus proyecciones para el crecimiento económico de México al concluir este año, a 2.4 por ciento, desde 2.0 por ciento previsto el pasado mes de abril; no obstante, para 2023 redujo sus estimados, de 2.5 a 1.2 por ciento.

Lo anterior, al actualizar las “Perspectivas de la Economía Mundial”, donde se hizo una revisión al alza en las mayores economías de América Latina, esto es Brasil, México, Colombia y Chile, debido a una recuperación “más robusta”, en donde también señaló la necesidad de controlar la inflación que debiera ser la primera prioridad para los responsables de la formulación de políticas.

Para la economía mundial, ajustó a la baja sus perspectivas de crecimiento económico de 3.6 a 3.2 por ciento para este año; y de 3.6 a 2.9 por ciento en 2023, ante el riesgo de una recesión global.

En este sentido, el organismo internacional explicó que el ajuste en las proyecciones de la economía mundial obedece a un menor crecimiento a principios de este año, y a la reducción del poder adquisitivo de los hogares y una política monetaria más estricta en Estados Unidos.

A lo anterior se suma la situación que prevalece en China como los nuevos confinamientos y la profundización de la crisis inmobiliaria que provocaron un ajuste a la baja en las proyecciones de crecimiento, lo que se asegura, afectará el desempeño de la economía mundial.

“Las medidas de incertidumbre económica y las preocupaciones sobre una recesión que se avecina han aumentado en los últimos meses. Las estimaciones de la probabilidad de recesión también han aumentado”, dijo el FMI.

Y es que, según la información incorporada en los precios de los activos, se estima que la probabilidad de que comience una recesión en las economías del Grupo de los Siete es de casi 15 por ciento”, indicó.

Asimismo, observó que la guerra en Ucrania podría conducir a una parada repentina de importaciones europeas de gas desde Rusia, por lo que la inflación podría ser más difícil de reducir de lo previsto, ya sea si los mercados laborales son más estrictos de lo esperado o si las expectativas de inflación se desanclan.

De igual forma, señaló que unas condiciones financieras mundiales más estrictas podrían generar sobreendeudamiento en las economías de mercados emergentes y en desarrollo; los nuevos brotes y bloqueos de Covid-19, así como una mayor escalada de la crisis del sector inmobiliario, podrían frenar aún más el crecimiento chino.

A esto se suma que la fragmentación geopolítica podría obstaculizar el comercio y la cooperación mundiales; ante este escenario, la inflación aumentará, por lo que su control “debería ser la primera prioridad para los responsables de la formulación de políticas”, ya que políticas monetarias más estrictas inevitablemente tendrá costos económicos reales a la larga.