¿Es importante leer las plataformas electorales?

28, febrero 2024

Héctor Romero Bolaños

En la sesión del Consejo General del INE del pasado primero de febrero, fueron aprobadas las plataformas electorales registradas por los partidos políticos nacionales, para contender en el proceso electoral 2023-2024.

Durante la discusión del punto del orden del día, existió una posición en la que se expresó inconformidad con el contenido de algunas de las plataformas, porque no se incluyeron los temas relativos a la paridad de género y de prevención, combate y erradicación de la violencia política contra las mujeres por razón de género.

Diversos representantes de partidos políticos defendieron sus respectivas plataformas electorales. Mientras debatían si sus documentos cumplían en mayor o menor medida con los aspectos cuestionados, la pregunta que estuvo flotando en el aire es si la autoridad electoral puede ordenar o, incluso, sugerir a los partidos, el contenido de sus plataformas.

La respuesta es: no.

De la lectura cuidadosa de la legislación en la materia, no se advierte alguna previsión que señale que el INE puede orientar a los partidos políticos sobre el contenido que deben tener sus plataformas.

Desde procesos electorales anteriores el Instituto ha verificado lo que le exige la ley, que es que las plataformas electorales no sean contrarias a la Constitución y a la propia ley, y que se encuentren apegadas a sus Estatutos, Declaración de Principios y Programa de Acción; los cuales son la materialización de los postulados ideológicos por los que pugnan los partidos políticos.

Es por esa razón que las autoridades electorales tienen que hacer la revisión de las plataformas electorales con mucho cuidado y sin imponer a los partidos políticos cuál debería ser su contenido, ni a manera de sugerencia. Porque están basadas en su ideología.

Cada partido, atendiendo al contenido de sus documentos básicos y conforme a su ideario, hace su propio diagnóstico de los que considera son los principales problemas de carácter político, económico, social, cultural, etcétera. Desarrolla un diagnóstico basado en su propio conocimiento y percepción de la problemática del país, que convierte en postulados.

De esta manera, realizan una serie de propuestas con las que consideran que es posible resolver los problemas nacionales y ofrecen aplicarlas en los gobiernos que encabecen, si son favorecidos por el voto de la ciudanía.

Eso son las plataformas electorales y por eso los partidos políticos tienen amplia libertad para definir su contenido.

Sin duda puede existir buena intención, cuando se expresa una legítima preocupación porque los partidos políticos no incluyan en sus plataformas el tema relativo a la paridad de género o propuestas para combatir la violencia política contra las mujeres.

Pero, si esta preocupación se basa en el hecho de que ambas cuestiones constituyen elementos fundamentales del sistema jurídico mexicano, entonces la autoridad electoral también tendría que entrar en el terreno de cuestionar a los partidos por qué no ponen mayor o menor énfasis en otros temas -también de relevancia constitucional y convencional-.

Sin embargo, una revisión de esa naturaleza, implicaría una negación a la pluralidad necesaria en todo Estado democrático. Porque las plataformas electorales precisamente deben reflejar esas diferencias.

Es el electorado quien debe elegir si comparte los diagnósticos que hace determinado partido político. Si está de acuerdo en la jerarquización o importancia que otorga a cada uno de los temas. Si le gustan las soluciones que propone. Y, después de ese análisis, decidir por cuál opción se va a inclinar.

Por eso la importancia de que, antes de votar, leamos las plataformas electorales.

Son de acceso público y pueden consultarse en www.ine.mx/actores-políticos/plataformas-electorales/

Asesor de la Consejera Presidenta del Consejo General del INE